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El año que Franco pudo ser “Premio Nobel de la Paz

En la primavera de 1964, el Colegio de Gestores Administrativos de Madrid inició una insólita campaña para intentar que el dictador –al que nombró presidente de honor- recibiera ese galardón internacional. El ayuntamiento de Sestao se adhirió a esa iniciativa como “agradecimiento a quien tanto se lo merece”.

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Franco, aclamado en la Plaza de Toros de Barcelona en 1951.

Respire profundo. Si está de pie, busque una silla. Ahora piense en la mayor extravagancia posible en una dictadura. ¿Se le ha ocurrido algo? Aquí tiene una, y de las buenas: el dictador Francisco Franco, responsable de un régimen que asesinó a miles de personas, podría haberse postulado al Premio Nobel de la Paz. Sí, Franco. Sí, al Nobel de la Paz. Esa era la intención del Colegio de Gestores Administrativos de Madrid, una entidad que veía en el sanguinario general a un auténtico pacificador.

53 primaveras más tarde, Público ha tenido acceso a un documento inédito, insólito e increíble: en mayo de 1964, el citado colegio profesional emprendió una campaña nacional para tratar de conseguir que Franco fuese postulado para ese galardón. De esa manera, pretendían homenajearle por los “25 años de paz”. Se referían así al cuarto de siglo que había pasado desde el 1 de abril 1939, cuando la dictadura franquista acabó de imponerse en la totalidad del país.

La iniciativa pretendía homenajear a Franco por los “25 años de paz”

“Primero. Nombrar al Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde Presidente Honorario del Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid, con el adosamiento tal cual ha sido una realidad de ‘Gestor de la Paz’”, decía el primer párrafo de la resolución. En su segundo punto, las autoridades de esa entidad anunciaban que realizarían todas las gestiones que fueran necesarias para “erigir un monumento al Generalísimo Franco que simbolice aquella condición de ‘Gestor de la Paz’”.

La idea más estrambótica venía en el tercer punto. “Interesar de las autoridades a las que corresponda para solicitar, a su vez, del Comité encargado de concederlo, el Premio Nobel de la Paz para el Generalísimo Franco, previa recogida, en todo el territorio nacional, de más de 10.000.000 de firmas de españoles que como nosotros sean conscientes del agradecimiento hacia quien tanto se lo merece”, señalaban. En el renglón siguiente, los autores de esta propuesta reivindican el “sacrificio” e “inteligencia” del dictador.

Tras exponer estos objetivos, sus promotores anunciaban que buscarían “la colaboración de todos los colegios oficiales de gestores administrativos de España y a los miembros integrados en los mismos”. También tenía previsto solicitar “la adhesión y colaboración de todos los medios de información”, así como de los “distintos colegios profesionales y entidades culturales y técnicas, sindicatos, etc”.

Apoyo de Sestao

El 26 de mayo de 1964, esta propuesta llegó al pleno del ayuntamiento de Sestao (Bizkaia). La corporación, presidida por el falangista Jesús Sainz Planillo, abordó este asunto en el apartado de “correspondencia y disposiciones oficiales recibidas”. Tras dar lectura a la propuesta del Colegio de Gestores Administrativos de Madrid, los concejales del régimen levantaron alegremente la mano. “La corporación, por unanimidad de todos los presentes, acuerda adherirse a la precedente propuesta”, puede leerse en el acta municipal. Para que no hubiese margen de duda, el encargado de redactar el informe dejó escrito en un costado del folio: “Propuesta Premio Nobel de la Paz al Generalísimo Franco”.

Tras ser consultadas por Público, fuentes del Colegio de Gestores Administrativos de Madrid mostraron su absoluto desconcierto ante este tema. “No teníamos ni idea de esto”, apuntaron. En ese contexto, tampoco pudieron confirmar si Franco sigue ostentando el título de “presidente de honor” que se le asignó en 1964, con el añadido de “Gestor de la Paz”. Lo del Premio Nobel se responde por sí solo.