Publicado: 05.07.2016 21:07 |Actualizado: 05.07.2016 21:07

El Ebro sufre "problemas respiratorios"

Según las conclusiones de un estudio, su salud está empeorando al reducirse la cantidad de óxigeno que transporta el río

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Los investigadores han observado que las riadas tienen un impacto drástico sobre el metabolismo de las comunidades biológicas del río. EFE

Los investigadores han observado que las riadas tienen un impacto drástico sobre el metabolismo de las comunidades biológicas del río. EFE

MADRID.- Un análisis clínico realizado por investigadores del Consejo Superior del CSIC y la Universidad San Jorge (Aragón) apunta que, por una "gestión inapropiada de los caudales circulantes en la cuenca", el Ebro ha visto reducida la respiración de la materia orgánica que transportan sus aguas. 

Las conclusiones del estudio las ha publicado la revista Science of the Total Environment. Ahí se recoge que el metabolismo del río es el resultado de la actividad de los organismos que viven en sus aguas: la fotosíntesis de las algas y plantas acuáticas inyecta oxígeno en el agua, mientras que la descomposición de la materia orgánica (respiración) por las bacterias lo consume. Así es como la cantidad de oxígeno en el agua puede utilizarse para valorar la salud del río. También han observado que las riadas, tras periodos de sequía, tienen un impacto drástico sobre el metabolismo de las comunidades biológicas del río.

Para el investigador del CSIC Enrique Navarro, del Instituto Pirenaico de Ecología,  se ha buscado "evaluar el metabolismo del río y ver qué efectos tienen sobre el mismo la combinación del cambio climático y la gestión que realizamos de sus caudales". Y los resultados muestran que se tiende, en la cuenca, a "incrementar la producción primaria y a reducir la respiración de la materia orgánica que transporta el río", ha dicho Jonatan Val, investigador de la Universidad San Jorge.





La cuenca del río Ebro es la segunda más extensa de la península ibérica (tras la del Duero), con unos 86,100 kilómetros cuadrados y donde casi tres millones de españoles desarrollan diferentes actividades que alteran la cantidad y calidad del agua del río.
 
Para este estudio, se han analizado 86 millones de datos ambientales, recogidos durante los últimos 15 años en 25 puntos a lo largo y ancho de la cuenca del Ebro. Se han estudiado la concentración de oxígeno y temperatura del agua, la presencia de determinados compuestos químicos o la cantidad de lluvia caída y el caudal del río. 
"Los resultados permitirán mejorar el cálculo de caudales ecológicos, para mantener muchos de los servicios ecosistémicos que brindan los ríos: provisión de agua de calidad, reciclado de nutrientes, autodepuración de las aguas o recarga de acuíferos", ha concluido Navarro.