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Gestación subrogada Siete claves sobre el debate para legalizar la gestación subrogada en España

Cada vez más familias españolas tienen hijos utilizando esta práctica que está prohibida en nuestro país. Su legalización aúna a contrarios políticos y genera extrañas alianzas.

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Una doctora atiende a una mujer embarazada/ REUTERS

La maternidad subrogada ha entrado con fuerza en el debate político y social en los últimos días, espoleado por las declaraciones de destacados miembros del Partido Popular que lo han llevado al Congreso nacional del partido (aunque al final, han evitado entrar en el fondo de la cuestión), y por el empuje de Ciudadanos, que ya tiene una propuesta para legalizarlo y espera que suceda dentro de esta legislatura.

Sin embargo, se trata de un debate difícil y controvertido, plagado de posiciones éticas y morales encontradas. De hecho, tan sólo Ciudadanos tiene una apuesta clara a favor de su regulación en España. El resto de partidos políticos pide más tiempo para un debate pausado y no hay consenso entre distintas posturas dentro de la misma formación.

Curiosamente no hay posicionamientos ideológicos definidos. La gestación subrogada no es de izquierdas ni de derechas, ni de progresistas y conservadores. Muchas personas que están en las antípodas ideológicas coinciden cuando se habla de legalizarla. Movimientos feministas e Iglesia se oponen por igual a esta práctica. Dirigentes de Podemos, PSOE o PP también coinciden en negarla y otros en reclamar urgentemente su legalización.

No es la primera vez que este debate asoma en los partidos políticos, pero nunca antes había surgido con tanta fuerza desde dirigentes con capacidad de influir en el debate y con una propuesta de regulación ya encima de la mesa.

En los últimos años ha aumentado el número de familias que utilizan esta práctica para ser padres. Aunque no hay cifras oficiales que lo corroboren, algunas asociaciones defensoras de la maternidad subrogada aseguran que en nuestro país anualmente hay ya más niños nacidos mediante esta técnica que recibidos en adopción. Los cifran entre unos 800 o 1.000 al año. Los últimos datos sobre adopciones internacionales hechos públicos por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, reflejan una caída de más del 72% en los últimos cinco años de los que se tienen cifras, pasando de 2.891 niños adoptados en 2010 a los 799 de 2015.

En España anualmente hay ya más niños nacidos mediante gestación subrogada que adoptados

Lo que muchos reconocen, y es el caballo de batalla de los que defienden el uso de este procedimiento para ser padres, es que la gestación subrogada es ya una realidad en nuestro país y que necesita tener algún tipo de regulación. En lo que no hay consenso es en qué sentido se tiene que regular.

Tanto el Partido Popular como el PSOE o Podemos reconocen que necesitan un debate interno para buscar una posición de partido.

Aquí aportamos algunas claves y preguntas para ayudar a entender este debate y las distintas posturas.

¿Cómo debe denominarse esta práctica: gestación subrogada o vientre de alquiler?

El lenguaje que se utiliza para nombrarla es una de las claves del debate. Se la ha bautizado con muchos nombres: gestación subrogada, maternidad subrogada, vientre de alquiler, gestación por sustitución o útero de alquiler.

Las asociaciones que defienden el uso de esta práctica, como Son Nuestros Hijos (SNH) o Asociación por la Gestación Subrogada en España (AGSE), prefieren denominarla 'gestación subrogada' y consideran que utilizar el término 'vientre de alquiler' “fomenta que nuestros hijos sean increpados en el colegio y los pone en riesgo”, afirma Pedro Fuentes, ginecólogo y presidente de SNH. Añade que “es un término amarillista y que llama a la equivocación”. De hecho, los que defienden su legalización en nuestro país se decantan por a denominación 'gestación subrogada'.

Sin embargo, para las organizaciones y personas defensoras de los derechos de la mujer, el término 'gestación subrogada' es ”un eufemismo que no refleja la realidad y pretende ser aséptico”, como afirman desde #NosomosVasijas, una asociación de filósofas y juristas que redactaron un manifiesto contra la legalización de esta práctica.

¿Se trata de una técnica de reproducción asistida o de un negocio?

Aquí también las posturas son irreconciliables. Mientras Ciudadanos, algunos destacados representantes del Partido Popular y las asociaciones que apoyan esta fórmula la describen como una técnica de reproducción asistida, los colectivos que defienden los derechos de las mujeres y organizaciones feministas afirman que se trata de un negocio tremendamente lucrativo.

De hecho relacionan este concepto de negocio con la explotación de la mujer y con la violación de derechos humanos. Y en este punto las diferencias ideológicas se difuminan. Una representante del Partido Popular comentó a Público, pidiendo mantener su anonimato, que “no se puede regular ni legalizar esta práctica porque juega con la vulnerabilidad y los derechos humanos de las mujeres”. “Las mujeres se convierten en productos de usar y tirar. El todo vale no puede ser” y añade que hay debates más prioritarios, como la educación y el futuro de las pensiones, entre otros.
“Las mujeres no somos objetos ni tanques criogénicos”, asevera la portavoz de igualdad del PSOE en el Congreso Ángeles Álvarez. “El lucro que genera este negocio, además, no lo percibe al mujer gestante, sino que cerca del 80% se queda en los intermediarios: agencias de viajes, empresas que ponen en contacto con las mujeres, clínicas…”, explica la diputada.

"El 80% del lucro que genera este negocio se queda en los intermediarios"

Podemos tampoco tiene una posición cerrada. Su portavoz de Igualdad, Sofía Castañón, manifestó recientemente a EFE que se debe hacer un debate recogiendo la opinión de la sociedad en su conjunto. Considera que el asunto ha saltado a la palestra de forma precipitada cuando es tan difícil de resolver "de forma categórica" por su complejidad, ya que se trata, por un lado, de "la libre disposición del cuerpo de las mujeres" y, por otro, de una situación de "explotación por la desigualdad de género que existe". "Plantear una acción institucional no mide el termómetro de la población, sino que demuestra que se está legislando a golpe de unas ideologías muy determinadas", critica.

Fuentes del PP críticas con legislar sobre esta materia han recordado que “tanto el Parlamento Europeo como el Consejo de Europa ya se pronunciaron en contra de legalizar esta práctica, incluso aunque sea de forma altruista”.

Por contra, Ciudadanos defiende que su propuesta de regular esta práctica es una forma de acabar con este negocio. “Con un modelo altruista cerramos la puerta a empresas 'low cost' que vulneran los derechos de las personas. El modelo que proponemos permite a la mujer tomar la decisión de forma libre y generosa”, afirmó Patricia Reyes, diputada de esa formación en un reciente acto en Madrid para defender la gestación subrogada.

¿Quiénes recurren a los vientres de alquiler?

Popularmente se cree que las parejas gays son las que más utilizan esta práctica. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Una investigación publicada en la revista Oxford Academic revela que el 80% de las parejas que se decantan por esta opción son heterosexuales y que un 20% son parejas del mismo sexo. 

El ginecólogo Fuentes comenta que muchas mujeres que han pasado por cánceres o que por alguna enfermedad o problema físico no pueden concebir hijos buscan sólo utilizan esta técnica para ser madres y añade que “estos niños tienen derecho a nacer en España. Es una cuestión de justicia social”.

En España, desde la aprobación del matrimonio de parejas del mismo sexo, muchos gays han optado por ser padres mediante la gestación subrogada.

¿Se puede realizar en España?

No. Esta práctica está prohibida en nuestro país. De hecho, la ley sobre técnicas de reproducción asistida aprobada en 2006 prohíbe expresamente este tipo de técnicas y considera nulos los contratos realizados en otros países en los que la gestación subrogada es legal.

Sin embargo y para proteger el bien superior del menor, se permite la inscripción de los recién nacidos en el registro civil siempre que se lleve a cabo en un país que permita esta técnica, uno de los progenitores sea español y tenga una orden judicial.

Para muchos, las organizaciones que abogan por la legalización en España de esta práctica, así como para Ciudadanos, este resquicio legal supone la legalización de facto de la gestación subrogada. Fuentes habla abiertamente de “exilio reproductivo”.

¿Dónde es legal?

Hay varios países en los que la gestación subrogada es legal y que admiten que ciudadanos de otros países la realicen. Lo que varía en cada uno es la cobertura legal que ofrecen y el precio.

En países como Tailandia o India puede costar entre 35.000 y 40.000 euros, 50.000 en Ucrania o México, 80.000 en Rusia o Kazajistán y unos 150.000 en Estados Unidos.

Algunos de estos países no dan todas las garantías sobre registro y filiación de los hijos una vez nacidos. Tampoco ofrecen garantías de que las mujeres no estén siendo explotadas o de que no sean víctimas de mafias. De hecho algunas fuentes (como #NosomosVasijas) denuncian la existencia de “granjas de mujeres en la India” y en Sudáfrica.

¿Qué modelos de gestación subrogada existen?

Hay otros países que han legislado la gestación subrogada y han aplicado distintos modelos. El más reciente en aprobar una legislación sobre esta práctica ha sido Portugal, promovido por el bloque de izquierdas, pero con la oposición de comunistas y conservadores. Está restringida a mujeres que no tengan útero o a las que por algún problema médico no les funcione.

En el Reino Unido también es legal. Al igual que en Portugal, debe ser altruista, pero en este caso el contrato no es vinculante porque la madre legal es la gestante en un principio.

En Estados Unidos depende de cada Estado, pero hay varios que permiten el vientre de alquiler. Es el destino de los más pudientes, puesto que tiene la legislación más garantista para las parejas que buscan un hijo. En Brasil está permitido, pero sólo entre familiares.

En Canadá, se realiza de forma altruista y en la sanidad pública, pero se contempla que los gastos del embarazo, pruebas, desplazamientos o días de trabajo perdidos sean cubiertos por las personas que buscan ser padres.

Otros países en los que existen legislaciones favorables son: México, Holanda, Grecia, Bélgica, Israel, Dinamarca y Australia.

¿Qué modelo se plantea en España?

Ciudadanos y los grupos que abogan por una regulación en este tema proponen una legislación similar al modelo canadiense. Es decir: altruista con compensación.