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En 2050 el 70% de la población vivirá en las grandes ciudades

Sólo en Europa existen unos 300 millones de conductores y los atascos provocan pérdidas cercanas al 1% del PIB europeo

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Un estudio de IBM pone de manifiesto que, a medida que las ciudades cobran mayor protagonismo en la economía global, aumenta la preocupación por la eficacia de sus sistemas de transporte, debido al importante impacto que tienen a la hora de atraer comercio y generar empleo.

Muchas ciudades cuentan ya con incipientes formas de transporte inteligente, pero no dejan de ser una serie de tecnologías sin una visión global. Según el informe, denominado Transporte Inteligente, las ciudades deben evolucionar desde los actuales sistemas independientes de transporte a un sistema de transporte multimodal e integrado.

El año 2007 marcó un hito en la urbanización mundial, ya que desde entonces la mayoría de la población vive en ciudades. Además, según un informe de las Naciones Unidas, en el año 2050 un 70% de los habitantes del planeta vivirá en este tipo de núcleos de población.

Muchas de esas personas utilizan vehículos privados para trasladarse y, si no los utilizan, el consumo de bienes que realizan requiere que sean transportados muchas veces por carretera. Esto genera una demanda creciente de infraestructuras y carreteras que es muy difícil de atender.

En Estados Unidos, mientras que la población creció un 20% entre 1982 y 2001, el tráfico se incrementó un 236%

Ante esta situación, los equipos de planificación municipal se ven en la necesidad de mejorar la circulación para conseguir que las ciudades sean más limpias y estén menos congestionadas, además de evitar pérdidas económicas. Sólo en Europa existen unos 300 millones de conductores y los atascos provocan pérdidas en la UE que ascienden a 100.000 millones de euros anuales, cerca del 1% del PIB europeo.

Los datos del informe revelan que prácticamente todas las ciudades analizadas disponen ya de una estrategia para mejorar la movilidad, que suele pasar por promocionar el transporte público y ofrecer una mejor oferta de servicios.

Así, se observa cómo muchas ciudades están optando por construir nuevos sistemas de gestión del tráfico, que incluyen abonos de transporte integrados, que sirven para los diferentes tipos de transporte público, sistemas de predicción del tráfico, sistemas de mejora del tráfico y transporte, servicios de aviso e información al viajero o usuario de transporte público, peajes y parkings con precios que varían en función de la hora, etc...

Pese a ello, la mayoría de las ciudades se encuentran en una fase inicial en la que no aprovechan todo el potencial de los sistemas de transporte inteligentes. Según el informe, para ello, las ciudades deberían adoptar un nuevo modelo de gestión del tráfico con una visión global.

A medida que las ciudades desarrollen un sistema de transporte multimodal basado en la integración tecnológica y en la capacidad de compartir información, el servicio al ciudadano mejorará, las emisiones de CO2 se reducirán y las ciudades serán más prósperas y competitivas.

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