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Abogado, ganadero y un político de circunstancias

De ministro con Suárez y Calvo Sotelo a director de RTVE

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Alberto Oliart Saussol (Mérida, 1928) nació dos años después de que se inventara la televisión. Ahora será el encargado de conducir RTVE a la era digital, aunque reconoce que no maneja el medio. 'No sé nada de televisión, pero es lo mejor para juzgar'. ¿Entonces? 'Siempre que me han llamado me ha costado decir no. Si puedo ayudar, lo haré como he hecho en cosas más complicadas y arriesgadas', admitía a Público.

Su trayectoria confirma esta promesa. El futuro presidente de la corporación se definió hace años como 'un político de circunstancias' para resumir su paso fugaz por tres ministerios durante la Transición. Oliart reconocía entonces que jamás tuvo 'la menor tentación de volver', quizá porque nunca se llegó a ir del todo, como acredita su último salto a la actividad pública.

'No sé nada de tele, pero es lo mejor para juzgar', decía ayer Oliart 

Abogado y empresario, la política fue un accidente de cinco años en un recorrido vital que arranca en 1953, año en el que se funda Eurovisión y Oliart gana por oposición una plaza como abogado del Estado. TVE no existía aún.

Hijo de un abogado afincado en Barcelona que se vio obligado a evitar a la Guardia Civil en la posguerra por parecer sospechosamente catalán, el próximo responsable de RTVE ocupó distintos cargos de perfil técnico en la dictadura y alternó esta dedicación pública con una intensa actividad privada que le llevó a dirigir en 1973 el extinto Banco Hispano Americano.

Titular de Defensa tras el 23-F, fue tres veces ministro con la UCD

Recién estrenada la Transición, Adolfo Suárez nombró a Oliart ministro de Industria. Era 1977. TVE tenía dos canales y se atrevía con el color como gran novedad. La abeja Maya y Cañas y Barro eran sus programas estrella. Con Suárez fue también titular de Sanidad y con Calvo Sotelo, de Defensa, recién fracasado un 23-F que vivió en el Congreso bajo los tiros de Tejero y el peso 120 kilos según su estimación del ex ministro Íñigo Cavero, que se arrojó sobre él desde su escaño.

Oliart recogió esta cartera llena de rescoldos: 'Día sí y día también, tenía un golpe encima de la mesa'explicó 25 años después, y supo traspasarla, una vez enfriada, al primer Gobierno de Felipe González, de quien es amigo.

La crítica a la crispación es una constante en sus artículos de prensa

Al contrario de lo habitual, la política ha sido su segunda actividad. Dos dedicaciones la abogacía y la empresa, una vocación el campo y un lugar Extremadura han hecho su vida. Sus tatarabuelos llegaron desde Francia a mediados del siglo XIX como importadores de lana extremeña. Él es productor. En los años ochenta, Oliart cambió la moqueta del Ejecutivo por las encinas de una dehesa en Badajoz, reconvertido en terrateniente y empeñado en recuperar razas autóctonas de vacas, ovejas y cerdos.

Fue amigo de Gil de Biedma, escribe poesía en privado y cultiva la opinión en público. Esta faceta le ha permitido engrasar relaciones con los principales actores políticos y moldearse un perfil sin aristas que afiló durante la última legislatura de Aznar, cuando se manifestó junto a sus nietas hijas de Joaquín Sabina contra la guerra de Irak. La crítica a las malas artes de la crispación son una constante en sus artículos.

Oliart no necesitará ver en TVE Cuéntame para saber de los cambios que dulcifica la serie. Los vivió en primera persona. 'Siempre trabajé sin ira ni remordimiento', afirmó recientemente. Su próximo nombramiento deja claro que no era una despedida.

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