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Acaba la misión ASPFOR XVIII en Afganistán al llegar a Gran Canaria 171 militares

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La misión de paz desarrollada durante los últimos cuatro meses al noroeste de Afganistán por el contingente militar ASPFOR XVIII, integrado por 432 efectivos del Mando de Canarias, culminó hoy con la llegada a Gran Canaria de un tercer grupo de 171 soldados.

Emocionados y deseosos de abrazar a sus hijos, nietos y parejas, unos 400 familiares se concentraron desde primeras horas de la mañana en la Base Aérea de Gando para presenciar la llegada de sus "héroes" particulares, cuya misión en el país asiático han seguido con preocupación, en algunos casos, y en otros, con la tranquilidad de saber que no es la primera ni será la última.

Así lo vivió, según dijo hoy a Efe, Alicia Santana, la madre del cabo grancanario Orlando Merino, de 31 años, quien ya estuvo el pasado año en Bosnia.

Junto a su nieta, impaciente por reencontrarse con su padre, la madre de Orlando, que tiene otro hijo militar, destacó lo orgulloso que se siente Merino por el trabajo desarrollado estos meses en un país en el que "la cosa estaba calmada", aunque ha impresionado mucho ver tanta pobreza y lo desamparados que están los niños, para quienes los militares españoles "hicieron un colegio".

Con más nervios y preocupación, por ser la primera vez, vivió la madre del cabo Yeray Martín, de 27 años, con quien ha podido hablar "todos los días" e incluso ver, a través de un vídeo grabado en un CD que le hicieron llegar a casa, cómo era el lugar en el que se encontraba.

El jefe de la ASPFOR XVIII, el coronel Honorio Cantero, destacó que, pese al buen tiempo al que están acostumbrados, los militares canarios han "sabido afrontar" los 25 grados bajo cero con los que han vivido durante un mes, ya que ha sido el invierno afgano más frío de los últimos 30 años, en el que les ha tocado incluso hacer frente a una avalancha de nieve que aisló a un centenar de personas.

Cantero calificó como "muy positivo" el trabajo desarrollado en el país asiático por esta misión y destacó que también ha sido interesante para los soldados desde un punto de vista personal, ya que han sido tareas que no realizan habitualmente en los cuarteles.

Corriendo "ciertos riesgos", a la hora, sobre todo, de hacer frente a actividades ilegales, como el tráfico de drogas o de armas, y nada parecido al de los combates que aparecen en los medios de comunicación, ya que la misión española ha sido "muy respetada" y no ha "tenido enfrentamientos directos prácticamente en ninguna ocasión", los militares del Mando de Canarias han trabajado para garantizar la seguridad en la cuidad de Herat, como compañía de reserva, y en la provincia de Bagdhis, donde tenían su base.