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Acreedores presentan una demanda por insolvencia contra la inmobiliaria Nozar

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El Juzgado Mercantil número 2 de Madrid ha recibido una demanda de concurso necesario por insolvencia contra la inmobiliaria Nozar y su filial Lena Construcciones, cuyas deudas podrían doblar sus recursos propios, indicaron hoy a EFE fuentes judiciales.

La demanda ha sido interpuesta por la empresa Avalatransa, que reclama a ambas sociedades la cantidad de 312.621,9 euros en concepto de deudas contraídas por diversos trabajos de construcción ejecutados por otra empresa, que le cedió los créditos.

En la demanda por insolvencia, Avalatransa asegura que Nozar ha incumplido sus obligaciones porque sus deudas suponen más del doble de los recursos propios.

Si ese extremo se prueba, implicaría la necesidad de iniciar un concurso que podría terminar con la liquidación de los bienes, si no se aprueba un plan de viabilidad por los acreedores.

Esa situación de insolvencia tiene su origen, según la demandante, en el "excesivo apalancamiento que la compañía Nozar ha efectuado en la compra de activos verdaderamente dudosos como lo han sido las participaciones en las compañías Colonial y Astroc".

Avalatransa también apunta al "excesivo endeudamiento de la matriz del grupo (Nozar) y la gravísima situación que atraviesa el sector de la construcción en España, que ha llevado a las entidades de crédito a cerrar la financiación de este tipo de compañías".

Según la demandante, tampoco se aprecia una renovación frecuente de las existencias del grupo, una frecuencia que ha ido disminuyendo respecto al año anterior, "con lo cual aumenta el período de almacenamiento, pudiendo suponer un incremento de sus costes".

Avalatransa, con sede en Madrid y administrada por Calos Valle, se dedica a la compraventa de bienes inmuebles y promoción de edificios, con destino a locales comerciales, deportivos, viviendas, plazas de aparcamiento, garajes y hoteles.

Según la demanda por insolvencia, Avalatransa intentó de forma amistosa cobrar el importe de decenas de facturas de forma amistosa, lo que fue imposible, por lo que acudió a su asesor legal, que también reclamó la deuda en dos ocasiones, sin obtener respuesta alguna.