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Adonis, entre el sufismo y el surrealismo

EFE

Para el eterno poeta árabe al Premio Nobel de Literatura Adonis la "escritura es producto del sueño" y no de la razón, porque la "base es escribir algo que no es común" como su último libro, "Sufismo y surrealismo" (2008), que presentó hoy en la Casa Árabe de Madrid.

Adonis defendió la relación entre uno de los movimientos literarios más importantes del siglo XX en Occidente el surrealismo y el sufismo que, según él, "podía ser una modernidad virtual en la actualidad".

El sufismo que la Real Academia de la Lengua española define como "doctrina mística que profesan ciertos mahometanos, principalmente en Persia", es un "movimiento -argumentó este poeta sirio-libanés- que está paralizado", debido a que hoy en día, "no existen sufíes en la sociedad árabe".

"Históricamente, -matizó- el sufismo", que se "preocupa por el ser humano en calidad de ser humano", "ha estado próximo a los chiíes" más que a los suníes, ya que interpretan cuando abordan las cuestiones "del paraíso y del infierno".

Asimismo, Adonis indicó que, cuando fundó junto al poeta Yúsul al-Jal las revistas de vanguardia "Shir" (Poesía) y "Mawaqif" (Posiciones), hubo un "gran debate" por supuestamente "no respetar las formas clásicas árabes y de ser cómplices con Occidente".

Y, además, por "adoptar el surrealismo de Occidente" y tener en cuenta a grandes poetas y renovadores de principios del siglo XX -entre los que citó a Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé y Charles Baudelaire-, aunque para él los valores que abanderaron ya se encontraban en "la literatura árabe".

Para este ensayista el "surrealismo es (un movimiento) universal", "no es sólo francés", ya que "a mediados del siglo XX -añadió- se hablaba de modernidad, la cual ya existía en la poesía árabe desde el siglo VIII (d.C.)".

Alil Ahmad Said Esber -nombre real de Adonis- señaló que los "surrealistas eran incrédulos y los sufistas no", aunque ambos abogaron por no atender creativamente a los esquemas de la razón.

Así, tanto unos como otros promovieron la escritura "automática", término que definió el escritor como "escritura fuera del control de la razón", debido a que la racionalidad es sinónimo de "limitación, valores y críticas".

Para los sufíes, la comunicación con la "Divinidad" era directa, ya que ésta "no estaba más allá del corazón del ser humano", por lo que fueron juzgados por los imanes de "apóstatas y herejes".

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