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AI exige llevar a la justicia a quienes mataron a manifestantes tunecinos

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Amnistía Internacional (AI) exigió hoy llevar ante la justicia a los miembros de las fuerzas de seguridad de Túnez que mataron o maltrataron a manifestantes durante las protestas que precedieron al abandono del poder del presidente de ese país, Ben Ali.

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Un informe de 46 páginas de AI titulado "Túnez en rebelión: violencia estatal durante las protestas antigubernamentales" revela que las fuerzas de seguridad dispararon con balas reales contra manifestantes que huían y otras personas que no representaban peligro alguno.

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"Las fuerzas de seguridad actuaron en muchos casos con total desprecio hacia la vida humana", criticó el director del programa para Oriente Medio y el norte de África de Amnistía Internacional, Malcolm Smart.

"El nuevo gobierno debe garantizar que se investigan plenamente y con independencia y sin dilaciones los asesinatos y los abusos graves cometidos por las fuerzas de seguridad y que se lleva ante la justicia a los responsables", agregó.

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Según Smart, "se trata de un primer paso, aunque esencial, para que pueda correrse página a los largos años de abusos bajo el ex presidente", explicó Smart, según el cual "esas investigaciones deben esclarecer la verdad y hacer justicia".

Personas detenidas por las fuerzas de seguridad fueron apaleadas sistemáticamente o sometidas a otro tipo de malos tratos, según las pruebas reunidas por un equipo investigador de AI que visitó Túnez entre el 14 y el 23 de enero pasado.

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El informe cita, entre otros, el caso del temporero Ghassan Chniti, de 19 años, muerto por arma de fuego cuando trataba de huir de la policía en la pequeña localidad de Thala, en el centro del país.

Chniti es una de cinco personas muertas por disparos de arma de fuego en las escaramuzas entre la policía y los manifestantes que se produjeron en esa ciudad el pasado 8 de enero.

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"Mi hijo trabajaba y ganaba unos 170 dinares (70 euros) al mes para ayudar a toda su familia. Fue a participar en las manifestaciones...Nuestros ingresos no bastan para alimentarnos", dijo su padre al representante de Amnistía Internacional.

Malek Habbachi, de 24 años, murió al ser alcanzado en el cuello por la bala de un francotirador el 12 de enero en el barrio de Tadhamoun, uno de los más pobres de la capital.

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La policía antidisturbios golpeó con sus porras a su hermano Youssri en la cabeza, la espalda y las piernas cuando pretendía llevar a casa el cuerpo de su hermano.

El padre de los dos hermanos dijo que Malek se había sumado a las protestas para pedir mejores condiciones de vida mientras que su hermana, que estudia Derecho, dijo a AI: "Queremos justicia", algo que reclaman casi todas las familias de las víctimas.

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El pasado 5 de febrero estalló de nuevo la violencia en la ciudad de Kef al abrir fuego las fuerzas de seguridad contra grupos de manifestantes que reclamaban la dimisión del jefe de la policía local, al que acusaban de abuso de poder.

La policía mató allí de disparos a dos manifestantes a los que luego acusó de haber intentado entrar por la fuerza en una comisaría.

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"Tras largos años de represión bajo el presidente Ben Ali, las autoridades tunecinas deben ahora tomar medidas concretas para sujetar a las fuerzas de seguridad e instalar una cultura de derechos humanos sobre todo dentro de los cuerpos de seguridad", dijo hoy AI.

Las autoridades tunecinas reconocen 78 muertos y un centenar de heridos en las protestas, pero las organizaciones de derechos humanos creen que la cifra de víctimas mortales es muy superior y la ONU la calcula en 147 además de las 72 personas que murieron mientras estaban detenidas tras participar en diversos actos.

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