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Al gusto del patrocinador

Las marcas que organizan carreras fuerzan la presencia de sus atletas e ignoran a la competencia

IGNACIO ROMO

El domingo se disputa la Cursa dels Bombers en Barcelona. Entre los participantes (se anuncia un récord con 17.500 corredores) destacan Marta Domínguez, Chema Martínez,Nuria Fernández, Jesús Españay Natalia Rodríguez. Un plantel de lujo con algo en común: todos poseen contrato con Nike. La firma que patrocina la prueba. En el Maratón de Madrid, el 26 de abril, se vivirá la situación inversa. La prueba la patrocina Adidas y, sorprendentemente, este año habrá que lamentar la ausencia de Chema Martínez, el hombre que ganó en 2008 tras descolgar a 15 atletas africanos. Pero Chema es de la competencia.

En España hay cinco grandes pruebas controladas por marcas comerciales. Nike patrocina la San Silvestre Vallecana y la barcelonesa Cursa Bombers; Adidas se encarga del Maratón de Madrid y la Behobia; Puma lleva la Marató de Barcelona.

Miguel Mostaza, el representante de más prestigio llevó en su día a Cacho, Fiz y Antón opina que "las firmas, y es lógico, intentan asociar y proteger a los atletas que visten su marca. Prefieren que la victoria esté asociada a uno de sus atletas, aunque no llegan a vetar a los de las marcas rivales". Mostaza indica que no se trata de un veto real, aunque, al invertir la mayor parte del presupuesto en los de su propia firma, a los organizadores les queda menos dinero para atletas de otras marcas.

José Alonso Valero, otro representante de primera fila, reconoce que "en general, las marcas se inclinan por contratar a sus propios atletas, aunque no llegan al veto". "Creo que, si hubiera sospechas de vetos, eso sería negativo para la organización. Lo ideal habría sido que en el Maratón de Madrid corrieran los dos: Chema y Julio Rey. Pero supongo que su presupuesto, este año, no da para mucho", añade.

Jesús Oliván, representante de Chema Martínez, estima que "cuando una compañía patrocina una carrera, lógicamente, procura tener a su gente ahí. No hablaría de vetos, pero quizá sí existe un efecto indirecto sobre el resto".

Un portavoz de una firma comercial indica que "los atle-tas tienen pactadas apariciones con sus marcas y a la empresa que organiza una carrera le salen más baratos sus atletas. Ante una duda entre dos atletas, contratan al suyo". Después, asegura que también hay problemas en sentido contrario. "Hay representantes que imponen paquetes de atletas: si quieres contratar a una figura, te la ofrecen en un bloque con otros corredores que no te interesan", explica.

Los dos protagonistas del Maratón de Madrid, el ausente y el presente, han hablado sobre el asunto. Chema Martínez: "Es una lástima no poder correr en Madrid. Me apetecía mucho". Julio Rey, que desveló ayer su renuncia al maratón de los Mundiales, señaló en la web de la revista Corricolari: "A Adidas le hacía ilusión que corriera en Madrid y estoy con muchas ganas de batir el récord de la prueba [2h11:30]".

Mayte Martínez reconoce que algo está cambiando. "Es verdad", afirma, "que muchas pruebas se están politizando, no desde el punto de vista político, sino del marketing".

"Está claro que influye la marca de ropa con la que estás para que te contraten en una carrera", asegura Martín Fiz. "Cuando una marca apuesta, busca la victoria de uno de los suyos. Hace años, en la Behobia-San Sebastián, organizada por Adidas, no se fiaban de la victoria de Diego García, y contrataron a dos kenianos, también de Adidas, para asegurársela. En 2008, sin embargo, ganó Chema. Se les escapó la victoria: fue un poco fiasco para ellos", ilustra Fiz, que añade que las marcas son positivas para el espectáculo "y por eso disfrutamos de Gebrselassie en la Media Maratón de Granollers".

Pero también se puede corrergratis. Lo hizo Fabián Roncero cuando en 1999 la San Silvestre no le pagó su caché y se inscribió como cualquier otro atleta popular, sólo a cambio del premio. Su venganza fue terrible: ganó la carrera.

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