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Al menos una treintena de personas muere en nuevos bombardeos en Siria

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Alrededor de una treintena de personas murieron hoy en una nueva jornada de violencia y represión gubernamental en diversas zonas de Siria, informaron grupos de oposición.

Según un comunicado del Observatorio sirio de Derechos Humanos, un total de 30 personas, en su mayoría civiles, perdieron la vida en bombardeos y otras acciones violentas ocurridas en las provincias de Deraa (sur), Homs (centro), Alepo (norte) y en los alrededores de Damasco.

Los activistas de los Comités de Coordinación Local elevaron esa cifra a 36 personas.

Una de las zonas más castigadas fue la provincia de Homs, donde diez personas, entre ellas una niña, perecieron en los bombardeos lanzados sobre la localidad de Al Gagar y barrios de la propia ciudad de Homs, detalló el Observatorio.

En la localidad de Basry al Sham, ubicada en Deraa, ocho civiles más perdieron la vida por el estallido de un artefacto explosivo frente a una mezquita, agregó.

En la ciudad de Alepo, la segunda en importancia del país, al menos cuatro civiles murieron a causa de los disparos de las fuerzas de seguridad sirias contra grupos de manifestantes en dos de sus barrios.

En la misma provincia de Alepo, tropas y unidades rebeldes se enfrentaron a tiros en la localidad de Adnan.

Además, el Ejército sirio prosiguió con sus bombardeos sobre las localidades de Deir al Zur (este) y Rastan (centro), indicaron fuentes del Ejército Libre Sirio (ELS), que señalaron que estas zonas están actualmente bajo el control de los rebeldes.

El jefe del ELS en la provincia de Deir al Zur, teniente coronel Muhanad al Talaa, aseguró a Efe vía internet que sus hombres han evitado en los últimos tres días que las fuerzas del régimen entren en la ciudad de Deir al Zur, capital de la región homónima.

Al Talaa destacó que, en represalia, el Ejército bombardeó este viernes la población con tanques y helicópteros, lo que causó un número indeterminado de muertos y heridos civiles, y la destrucción de casas.

Como cada viernes desde el inicio de la revuelta, los opositores salieron a las calles a manifestarse, si bien las fuerzas sirias se desplegaron cerca de las mezquitas de donde suelen arrancar las protestas para impedírselo, según la Comisión General de la Revolución Siria (CGRS).

Durante las marchas, los sirios corearon consignas contra la protección de Rusia al presidente sirio, Bachar al Asad, e insistieron en mostrar su voluntad para derrotar al régimen.

La violencia persiste en Siria pese a la presión internacional y al despliegue de unos trescientos observadores de la ONU en el país, donde los combates entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes se han recrudecido en las últimas semanas.

El jefe de la misión de observadores de la ONU en Siria, general Robert Mood, mostró este martes su frustración por la escalada de violencia en el país, que está limitando su labor de supervisión en el terreno.