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'Alumnos' de 70 años rezan en desagravio

Un millar de personas, la mayoría ajenas al campus, reivindican las capillas

D. B.

Gracias a unos altavoces llevados desde la ciudad universitaria de Moncloa hasta el campus de Somosaguas (en la localidad de Pozuelo) por operarios de la Universidad Complutense, cerca de un millar de feligreses pudieron asistir a la misa de "desagravio" convocada por el Arzobispado de Madrid en la capilla universitaria. Los convocantes querían resarcir el daño causado por un grupo de estudiantes que el pasado 10 de marzo entró en el pequeño recinto para enseñar lemas contra el machismo y la homofobia escritos sobre su piel desnuda.

El público fue una curiosa combinación de ancianos, estudiantes con uniforme de colegio privado y jóvenes universitarios que pusieron todo su énfasis católico al arrodillarse sobre el cemento complutense cuando así lo requería la liturgia. Con cuidado de no manchar las lustrosas banderas de España que adornaban sus muñecas, los jóvenes rezaron orgullosos en la normalmente deshabitada capilla, tras conocer las detenciones de los jóvenes que habían osado a pedir su desaparición del espacio público.

Un joven fue agredido por decir: "Soy budista, ¿dónde rezo?"

"Estamos aquí para reparar el mal causado por actitudes blasfemas. Para perdonar a sus autores", sermoneó el obispo auxiliar de Madrid, César Franco, que imploró a los feligreses "el perdón sincero de los que nos ofenden".

Este mensaje que no caló mucho en alguno de los presentes como el agresor del estudiante de Políticas Jaime Torrejón, de 18 años, que recibió una patada en la cabeza en mitad de la misa por mostrar un cartel que decía: "Soy budista, ¿dónde rezo?".

"Hay que perdonar a los autores de la blasfemia", dijo el obispo auxiliar

Junto con sus dos compañeros de protesta silenciosa, se acabó levantando para evitar la sangre. No fue el único acto violento acontecido ayer en la Universidad Complutense. En la Facultad de Historia, un grupo de 15 jóvenes agredió a dos estudiantes que pretendían poner una pancarta con el siguiente lema: "No a la criminalización del feminismo".

Apenas a 200 metros de la capilla, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, un centenar de alumnos mostró una pancarta de solidaridad con los detenidos: "Por ti, por mí, por todas mis compañeras", señalaba la pancarta, que no fue llevada a la capilla gracias a que profesores como Jaime Ferri, vicedecano de Políticas, mostró el parecer del decanato ante las detenciones: "Nos parece inaudito que se hayan producido las detenciones y pedimos que estéis aquí para que no haya que reproducir la solidaridad. La facultad es para vosotros y con vosotros".

La misa de desagravio terminó sin graves incidentes. Los feligreses marcharon encantados con las palabras del obispo auxiliar pese a que pocos eran los dispuestos a entregar el perdón. "Esta gentuza no respeta nada", comentaban los católicos en los corrillos.

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