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Los alumnos confunden Apolo con "Dios de helados" y calvinismo con hombres calvos

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Sostener que Apolo es el "Dios de los helados", creer que el calvinismo es un movimiento de hombres calvos o asegurar que Lutero se enfrentó al Papa por no dejarse fotografiar son algunos de los disparates que han encontrado algunos profesores españoles en los exámenes y trabajos de sus alumnos.

El periodista y escritor Carlos García Costoya ha recogido una buena muestra de los disparates que se dicen y se escriben por toda España en su libro "Anécdotas de profesores", publicado por la editorial catalana Styria, que ya otro difundió un título similar del mismo autor sobre los farmacéuticos.

Los nervios, las prisas y, sobre todo, la falta de comprensión de los textos que se leen provocan estos disparates en los alumnos, que además, están cada vez más influenciados por el lenguaje de los móviles y por el consumismo imperante.

El autor recuerda en su libro que la UE cifra en más de un 25% la proporción de alumnos españoles de 15 años con un insuficiente nivel de comprensión lectora, ocho puntos por encima del nivel normal.

Una de las anécdotas que recoge la obra de Carlos García Costoya y que ilustra el problema de la falta de comprensión de los textos se refiere a un examen de Historia en el que se pidió a los alumnos que comentasen los motivos que llevaron a Lutero a enfrentarse al Papa de Roma.

Uno de ellos escribió que "el principal motivo de Lutero para enfrentarse al Papa de Roma fue que no se quiso hacer una fotografía con sus tesis".

El alumno quedó contrariado al verse suspendido y acudió al despacho del profesor a reprocharle el suspenso y a defender su teoría, mostrándole que el libro de texto decía exactamente: "Lutero no se quiso retractar de sus tesis contra la Iglesia Católica".

Al autor le parecen también sorprendente que algunos alumnos pudieran definir a Apolo como "el Dios de los helados y los refrescos", a Atlas como "el Dios que iba guiando a los otros dioses por el mundo porque en aquella época no se habían inventado los mapas" o a la Diosa Cibeles como "la plaza de Madrid donde el Real Madrid celebra cuando gana la Liga y la Champions".

Asimismo, provoca la sonrisa que, ante la pregunta de "qué hechos sucedieron el 2 de mayo", un estudiante replicara: "¿Podría aclarar al menos el año?"; que otro definiera el calvinismo como "el movimiento que surge de un señor calvo"; o que un tercero asegurara que las partes de la célula son "ce-lu-la".

La antología de disparates de estudiantes en trabajos y exámenes, tanto en escuelas públicas como privadas, se centran en especial en las asignaturas de Latín, Religión, Historia del Arte y del Mundo y Literatura.

Según Carlos García Costoya, la mayoría de los maestros coinciden en que, salvo alguna excepción, "las barbaridades" que escriben los alumnos se deben a las prisas, a los nervios y a no releer su respuesta, aunque también a que muchos no comprenden lo que leen y, así, al memorizar un texto del examen imaginan lo que no es.

Para la redacción del libro, el autor se ha basado en testimonios directos y experiencias de profesionales de toda España.

Otras de las "perlas" que recoge esta antología de disparates son que, entre los cantares de gesta más importantes, "están los del Cid Campoamor -por el Cid Campeador- y Leonardo di Caprio (por Bernardo del Carpio)" o "La conferencia de Berlín la convocó Gunilla von Bismarck".

También se ha escrito que "Larra le regaló a la infanta Letizia para su boda una de sus obras" y que "Los filósofos más importantes de la ilustración son Beicon, Espinacca y Descartes".

En el libro, aparecen también comentarios de profesores preocupados por las falta de ortografía y la tendencia a simplificar conceptos y a utilizar las mismas abreviaturas que los adolescentes y jóvenes usan en los móviles.

Así, en lugar de "adiós" escriben en su material de clase "a2" o "aa" en lugar de años; "b" por "besos", "brm" por "broma", "qmplaños" por "cumpleaños", "thanx" por "gracias", "msj" por "mensaje","xq" por "porque", y "do" por "domingo", entre otras abreviaturas.

Carlos García Costoya dedica también un capítulo a los métodos para copiar y explica cómo siguen de moda formas tradicionales de las chuletas, que se esconden en el canutillo de un boli, en los puños de la camisa, en los jerseis o en el interior de la correa del reloj, además de estrategias como el cambiazo.

Entre las novedades, destaca el uso del pinganillo del mp3 que ha llevado a una empresa aragonesa a registrar el portal www.pinganillo.com donde se ofrecen pinganillos de todo tipo para copiar en exámenes.

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