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Antonio Banderas no cree que Juan Marsé haya sido justo

El actor, Lorenzo Silva o Mateo Gil no creen que en España falte el talento

RUBÉN ROMERO

A falta de estrellas fílmicas, el personaje de ayer fue ¡un escritor!, ausente además del principal encuentro de cine español. Abrió el fuego el mismísimo Presidente de Honor del Festival de Málaga, el actor Antonio Banderas, que en la presentación de su nueva película, Días rotos, capeó el toro con sus habituales naturales: "Tengo un gran respeto por Juan Marsé, pero no creo que sus declaraciones sean justas. El talento del cine español se ha demostrado a nivel internacional con Penélope Cruz y Pedro Almodóvar". Y explicó que a pesar de lo que piensa la gente, el dinero de las subvenciones no sólo es para director y actores, también lo erciben "electricistas, carpinteros...".

Lorenzo Silva, escritor y guionista, rechaza una afirmación tan categórica pero "Marsé tiene parte de razón y no debemos excusarnos en un gremialismo defensivo. El cine necesita una dosis de autocrítica. No se puede echar la culpa constantemente a otros".

Lo que cuenta el dinero

Mateo Gil, inseparable guionista de Amenábar y director de Nadie conoce a nadie no lo tiene tan claro. "Soy de los que piensa que en España tenemos un cine de puta madre, en comparación con otras cinematografías europeas y teniendo en cuenta nuetra población. La falta de talento es relativa y se puede fomentar. En cualquier caso, su presunta escasez puede tener que ver con un estado general de la cultura: es un reflejo de la sociedad en la que vivimos en la que la cultura no está bien vista".

Ni Mateo Gil ni Lorenzo Silva decidieron mostrarse comedidos en sus declaraciones a este periódico, y apuntaron directamente a los productores. Para Silva, "habría que preguntarse por qué la producción en España es tan poco ambiciosa y, sobre todo, no puedo entender por qué el productor cree que el contribuyente, las cajas de ahorro o las autonomías deben financiar su sueño".

Por su parte, Mateo Gil cree que, en ciertas ocasiones, incluso se roza la ilegalidad en el trabajo que desempeñan los guioinistas: "Los productores están apretando a todo el mundo. Lo que ocurre en el audiovisual no pasa en ningún otro gremio porque no lo permitiría la ley laboral".

 

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