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Antonio Elorza dice que el Corán no es un problema si no se le meten dentro carros de combate

EFE

"El Corán no es un problema mientras no se le metan dentro carros de combate", ha asegurado el catedrático Antonio Elorza al presentar hoy "Los dos mensajes del Islám", un ensayo en el que aclara el camino posible hacia el diálogo de civilizaciones.

Elorza propone en este libro, que ha enviado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, remontarse al patrón canónico samaritano del siglo IV para "comprender el Islám, criticar el islamismo y comprobar que esa religión tiene desarrollos positivos".

El ensayo, publicado por Ediciones B, explica que lo contrario del islamismo "radical" no es el islamismo "moderado", sino un pensamiento progresista musulmán que ofrece vías de salida al enfrentamiento con el otro o su aniquilación y reconoce la "insuficiencia del conocimiento para plantear la vía hacia Dios".

Elorza basa su estudio en corrientes minoritarias de pensamiento que él investigó tras estudiar los orígenes del nacionalismo vasco y pensando por qué sucedieron los atentados del 11 de marzo.

Desde entonces considera que "Interior ha funcionado magníficamente sin necesidad de Guantánamos" y que "Justicia ha hecho una labor difícil, creando un censo de organizaciones musulmanas", pero no tanto Exteriores, departamento con el que sólo comparte la orientación al diálogo de civilizaciones.

"Moratinos desaconsejó invitar a Ayan Hirsi Ali -dijo-, cuando lo que debería hacer es difundir sus obras y las de los musulmanes progresistas para poder criticar a fondo un funcionamiento real y poder probar que Dios no es un monstruo".

Elorza consideró que en la sencillez de "Las mil y una noches" se encierra una construcción religiosa "mucho más clara y sencilla que el enrevesado misterio de la Santísima Trinidad".

"La sumisión de Alá no es un invento teológico -explicó- sino una sencilla construcción del poder, a partir de una sociedad de esclavos donde la sumisión es puramente espiritual. Una esclavitud rentable en la que se confiere al esclavo un poder sobre otros colectivos".

Elorza consideró que "no se puede prohibir el velo a la mujer, para no crear discriminación ni con ese ni con cualquier otro signo religioso", recordó cómo hasta un profesor de Oxford como Tarik Ramadan defiende pegar suavecito a la mujer y dijo que con este libro trata de "quitar el velo" que no deja ver "a Juan Goytisolo".

Frente a la idea del escritor de que no podemos mirar a los orígenes, él propone buscar en la secta de los samaritanos, de los que sólo quedan 600, claves que unen a Moisés con Mahoma, la Tora con el Corán, y donde aparece una historia muy coherente y un patrón religioso muy claro de cielo e infierno.

"Un monoteísmo que excluye la discriminación de la mujer y que considera la Yihad como esfuerzo hacia Dios o esfuerzo para entenderse con el otro", ha señalado Elorza.

En su opinión, el Corán que sobra es el de los textos tomados al pie de la letra. Por eso se ha ido a los orígenes, ha visto cómo se codificó el ibn Taimiya (el tomismo del integrismo islámico, que cita, entre otros, Bin Laden) y ha analizado los componentes de la utopía.

Una utopía que -dijo- busca una vuelta a los orígenes y trata de construir un paraíso, el de los piadosos antepasados, con una represión que se construye no sólo desde arriba, sino también en horizontal, y en la que cualquiera pude denunciar a su vecino por tener alcohol en casa, por ejemplo.

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