Público
Público

La apasionante sustitución de Miguel Blesa en Caja Madrid

Esperanza Aguirre elogia a Rato, pero piensa en otras personas para presidir la entidad financiera

ERNESTO EKAIZER

El señor Rato me parece una persona con unas condiciones extraordinarias para ese puesto y para cualquier otro en ese sector y en todos los sectores", dijo ayer Esperanza Aguirre. ¿Es, pues, Rodrigo Rato el candidato de Esperanza Aguirre para sustituir a Miguel Blesa en la presidencia de Caja Madrid? La respuesta es no. Fuentes informadas aseguran que Rato ha mantenido alguna conversación con la presidenta de la Comunidad de Madrid al respecto, pero ella tiene planes que vienen de lejos.

La suerte de Miguel Blesa está echada, el problema ya no es, desde hace largos meses, si Blesa seguirá, sino quién le va sustituir. El calendario de la selección de los nuevos representantes en Caja Madrid ya ha comenzado y ocupará los meses de septiembre y octubre a la Asamblea de Madrid, los Ayuntamientos y las entidades representativas. La renovación de la mitad del consejo de la entidad, pues, y con ella la elección del nuevo presidente tendrá lugar en el mes de noviembre.

La suerte de Miguel Blesa está echada desde hace muchos meses

Esperanza tiene desde hace largo tiempo un candidato para ese puesto: el actual vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. En el plan original esa candidatura obedecía al deseo de extender a una de las grandes entidades financieras españolas el poder político y personal existente en la Comunidad de Madrid. Nadie mejor para ese cargo que un hombre como Ignacio González, la mano derecha de Esperanza. Pero entre el plan trazado originalmente y la realidad actual ha corrido mucha agua turbia bajo los puentes y las alcantarillas de la política madrileña.

Ignacio González inició la batalla por la presidencia de Caja Madrid de manera muy anticipada y prematura, una batalla que coincidió con el debate interno del Partido Popular, en mayo y junio de 2008, sobre el liderazgo de Mariano Rajoy, sobre el cual tanto Esperanza Aguirre como Ignacio González mostraron sus reticencias. En esos momentos, precisamente, proliferaron prácticas de seguimientos y presunto espionaje de fracciones rivales dentro del PP, actualmente bajo investigación judicial, con la presencia en el centro de la tormenta de dos figuras clave del Gobierno de Madrid: Ignacio González y Francisco Granados. A todo ello se unió la crisis económica y financiera, con epicentro en las cajas de ahorros, una crisis que ha puesto en evidencia un hecho archiconocido, cual es la politización extrema de su gestión.

El principal candidato de la presidenta es Ignacio González

La salida planificada para Ignacio González, pues, está en crisis. Pero los que conocen a Esperanza sostienen que González sigue siendo su apuesta. Quizá ya no en el sentido del plan original de control de poder de Caja Madrid, sino una salida para renovar el Gobierno de la Comunidad. Esperanza Aguirre da vueltas desde hace meses, y así lo ha consultado con amigos de confianza, a la renovación de su equipo. Pero no se trata de una operación a lo Francisco Camps, de no cambiar prácticamente nada para que todo siga igual. Esperanza es bastante más lampedusiana y querría cambiarlo todo o casi es decir: sustituir a González y a Granados en el Gobierno de Madrid para relanzar su presidencia hacia el horizonte de las elecciones de 2011.

Pero este plan que va a contracorriente de una necesaria despolitización de la gestión en las cajas de ahorros necesita el aval de Mariano Rajoy. Es evidente que Esperanza necesitará el consenso de Mariano Rajoy, quien a su vez contará, al menos, con la opinión del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

La sustitución de Blesa coincide, a su vez, con la reestructuración de las cajas de ahorros. Será, de hecho, el punto de partida de una operación de fusión en la cual Caja Madrid y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) son las dos fichas favoritas del Banco de España. Precisamente, en la reunión del consejo de Caja Madrid celebrada el pasado lunes, día 7 de septiembre, Miguel Blesa dio cuenta sobre un informe encargado por él en el que se analizan diferentes escenarios de fusión con el valor añadido que aportarían a la entidad. No hizo referencia a la CAM, pero ni falta que hizo.

Rato podríaacabar al frente de alguna otra empresa destacada

¿Tiene Esperanza candidatos alternativos? La respuesta es: sí. Uno de ellos es Manuel Pizarro. Para Pizarro sería una carambola perfecta. Renunció a ser consejero de Telefónica para ir en las listas de Madrid, pero lo menos que se puede decir de su inserción en el equipo de Rajoy es que ha brillado por su ausencia. Pizarro buscará una salida profesional y, según se asegura, quiere dejar la política a primeros de 2010. Mira por dónde, la presidencia de Caja Madrid le encaja como anillo al dedo. Además del apoyo de Rajoy, Esperanza tendría que obtener el apoyo del PSOE. Rodrigo Rato es también candidato, aunque el entusiasmo de Rajoy por él no es precisamente desbordante. Y está también, claro, la propuesta íntima de Rajoy, quien preferiría un hombre de perfil técnico, como puede ser Luis de Guindos, ex secretario de Estado deEconomía.

La respuesta de Esperanza dada ayer sobre Rato deja también la puerta abierta para su designación en otro sector. Las negociaciones de fusión Iberia-British Airways van viento en popa y se necesitará un presidente de campanillas. Caja Madrid es accionista de referencia de Iberia y lo será de la futura compañía. Y Rodrigo Rato ya consiguió una vez, en 2004, el apoyo de su amigo, el entonces ministro del Tesoro británico y hoy primer ministro, Gordon Brown, para el puesto de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). El tiempo apremia porque, dicen, Emilio Botín también tiene otros planes para Rato.

Más noticias de Política y Sociedad