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Un arte evidente

Nace la primera colección española de arte de temática gay, que cuenta con obras de Picasso, Quino o David Hockney

JESÚS ROCAMORA

El germen de la Colección Visible de Arte Contemporáneo hay que buscarlo en la exposición Cosas de casados, inaugurada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en junio de 2005, y que recogía viñetas, ilustraciones y fotografías con las que, durante los diez años anteriores, la prensa había acompañado aquellos artículos que debatían sobre el matrimonio gay.

Desde Gallego y Rey a Azaga, Jordi Labanda o Mauro Entrialgo, casi todos los artistas mostraban parejas de hombres y mujeres, algunas tan célebres como Don Quijote y Sancho Panza. Precisamente la primera piedra de esta exposición, que con los años ha crecido hasta hacerse colección, fue una viñeta de Luis Pérez Ortiz que muestra a unos sonrientes Laurel y Hardy con frac y bombín y un contrato de recién casados en la mano.

Quince días después de la inauguración, el 30 de junio de 2005, se aprobaba en el Congreso la reforma del Código Civil que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo y la exposición Cosas de casados, en lugar de vaciarse de sentido, comenzaba su camino para convertirse en una colección española de arte contemporáneo de temática LGTB.

Es la primera de estas características, con cerca de 200 obras de pequeño formato y variedad de técnicas (fotografía, dibujo, pintura, grabado, obra digital, collage) que han sido donadas por artistas nacionales e internacionales: Picasso, Gregorio Prieto, Tom of Finland, Gilbert & George, David Hockney, Eduardo Arroyo, Mariscal, Chema Madoz, Guillermo Pérez Villalta, Ralf König, Derek Jarman o Quino, entre otros.

Un proyecto político

"Entonces, no teníamos ni idea en lo que se iba convertir", recuerda Pablo Peinado, comisario de la colección y director del Festival Visible de Cultura LGTB, que subraya la intención "cien por cien" política del proyecto.

"Desde que se empezó a gestar, hubo una intención de entrar en el debate, aportando obras que hablaran de normalidad, de amor, de afectividad. Algo que nos parecía lógico y natural. Hoy la intención sigue siendo la misma. Hemos empezado la casa por el tejado, lo que es muy positivo porque evita que nos mojemos, pero falta todo lo demás, que la gente tenga una preparación sexual, información y educación para entender la sexualidad, en general, y la homosexual, más específicamente. Falta respeto, hay homofobia todavía en el lenguaje, en la vida cotidiana, en el trabajo, en la familia. Eso no desaparece de un día para otro. Esta colección sigue teniendo mucho trabajo por delante en los próximos 100 años, diría yo".

A pesar de esto, hay que entender que esta no quiere ser una colección exclusiva de obra de artistas homosexuales, porque "no queremos tanto una mirada gay, que la hay y nos interesa, como la de cualquier artista hacia la afectividad, la sexualidad, el amor, los iconos y las estéticas LGTB. Son obras de arte que se pueden mirar desde muchos puntos de vista, cada una con su lenguaje y valor estético. Es su acumulación lo que hace que transmita un mensaje". De aquellas parejas iniciales que mandaban a Cosas de casados, ahora "se ha abierto a otras miradas y opciones".

La Colección Visible, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores a través de la AECID, está desde septiembre en itinerancia por Latinoamérica. Ya ha pasado por Brasil, Argentina y Miami, entre otros, y antes de febrero de 2010 visitará México, Guatemala y Paraguay. En España, curiosamente, no se ha presentado desde que se ha formado como colección "y no sé por ahora, porque no encuentro sitio para exponerla", se lamenta Peinado, que aspira a que algún día pueda alojarse en un museo propio.

Por lo menos, a partir del martes, dentro de la programación de la quinta edición del Festival Visible, se podrá ver parte en la exposición Perú Rainbow, que recoge las obras donadas por artistas peruanos a la colección.

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