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La artesanía en el mundo de la cerveza

Ca l'Arenys fabrica cerveza artesana y vende maquinaria para quien quiera montar un negocio de microcerveza, poco extendido en España

ALBERTO CABELLO

Hace seis años nos decían que estábamos locos, pero ahora el tiempo nos ha dado la razón', explica Nereo Garbín, administrador y socio fundador de Ca lArenys, la primera empresa española que se ha dedicado por entero a la fabricación artesanal de cerveza. Garbín, junto a Josep Selga y Lluís Matamala, decidió apostar por la industria artesana, 'con productos de proximidad desde el principio hasta el final'.

La iniciativa empieza a dar sus frutos. Después de servir a clientes como el restaurante Guggenheim (Martín Berasategui) o Jordi Cruz (Cocinero del Año en Alimentaria2006), Ca lArenys espera facturar 600.000 euros en 2009 con su marca Guineu y la venta de maquinaria industrial. En los últimos meses han ayudado a montar microcervecerías en Girona (Birrart), Sant Cugat (Fortiverd) y Granollers (Cerveart), mientras que están en construcción otras dos en Galicia y el País Vasco.

Ca lArenys supone el máximo exponente de la eclosión de la cerveza artesanal en España, donde actualmente se registran una quincena de microcervecerías, ocho de las cuales se concentran en Cataluña. Cifras, sin embargo, muy lejos de las europeas. En España se consume mucha más cerveza, por ejemplo, que en Italia, donde existen unas 300 microcervecerías. 'EEUU mima como nadie la cerveza artesanal, con 8.000 microcervecerías que producen un 9% del volumen total de cerveza', concreta Garbín. En España, el porcentaje de cerveza artesanal apenas es del 0,002% del total. 'Aquí somos capaces de distinguir los diferentes tipos de vino, pero en cambio sabemos muy poco de cervezas', explica este socio.

Lo que distingue a una microcervecería es el trabajo de autor y sin aditivos. 'La cerveza artesana no está filtrada ni pasteurizada; los elementos esenciales continúan en la botella. Sería algo así como el equivalente a beber leche fresca', concreta el maestro cervecero, Guzmán Fernández, conocido por sus colegas como el Ferran Adrià de la cerveza.

De sus manos nace la cerveza Guineu, que consta de seis variantes, cuyos nombres refieren a la toponimia autóctona: Montserrat, Coaner, Antius, Roqueters, Sitges y Riner.

Tal es la pericia de Fernández que de sus manos ha nacido una réplica de la primera cerveza fechada en Europa durante el Neolítico y localizada en Begues (Barcelona). 'Gracias a los estudios arqueológicos, pudimos saber qué ingredientes utilizaron entonces como, por ejemplo, el madroño, y jugamos con ellos hasta conseguir esta cerveza, de nombre Ardenya', concreta el maestro cervecero. A grandes rasgos, el proceso de fabricación artesanal sigue cuatro pasos: cocción de la malta y la levadura; separación de la malta del mosto; fermentación del mosto; y maduración en botella, barril o madurador.

Ca lArenys vende además la maquinaria. Adrià Bermell la ha adquirido. 'Tengo pensado montar mi propio negocio en un futuro, cuando pase la crisis'. La inversión inicial para su microcervecería calcula Bermellsería de 80.000 euros, 'y de momento, los bancos no sueltan nada'.

 

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