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Aznar apadrina al candidato de los herederos de Pinochet

El ex presidente enfurece a la Democracia Cristiana chilena con su apoyo a Piñera

ALICIA GUTIÉRREZ

Fiel a sí mismo, José María Aznar se ha erigido en adalid del candidato de los pinochetistas a las elecciones presidenciales de Chile convocadas para el 13 de diciembre, Sebastián Piñera. Hermano de un ex ministro de Pinochet y protagonista de un serial de noticias desde que una ex ministra de Justicia de la dictadura declaró en julio que había mediado en 1982 para librarlo de la cárcel por un turbio asunto bancario, Piñera está encantado con Aznar.

El aspirante de Coalición por el Cambio, que agrupa a la derechista Renovación Nacional (RN) y a la ultraderechista Unión Democrática Independiente (UDI), ha colocado una instantánea de ambos en la portada de su web electoral. Uniformados con camisa blanca y corbata en tonos azules, Aznar y Piñera sonríen a la cámara mientras el ex mandatario español emula al Bush de la foto de las Azores y posa la mano izquierda sobre el hombro de su protegido.

«Los extranjeros no tienen que darnos lecciones», espetó Frei

De gira por Latinoamérica bajo el escudo del campus argentino de la Fundación Faes, Aznar ha entrado en la campaña chilena con tal estruendo que Eduardo Frei, candidato oficialista, líder de la Democracia Cristiana y, por tanto, socio institucional del PP, estalló el miércoles.

'Yo, como ex jefe de Estado, no me entrometo en las políticas internas de los países, esa es una norma que se respeta en el mundo y que es bueno respetarla', espetó Frei, candidato de Concertación, la alianza de centro e izquierda que, en el referéndum de 1988, capitaneó la oposición a la continuidad de Pinochet y que desde 1990 gobierna Chile. En ese plebiscito, donde se planteaba la posibilidad de que el tirano mantuviese las riendas del país hasta 1997, la UDI y RN se integraron en el llamado Comando del sí: del sí al dictador, aunque Piñera, de RN, anunció públicamente que votaría no, en contra del que hoy es su partido. Ahora, ambas siglas marchan tras su candidatura, de cuya victoria Aznar está 'seguro'.

'La experiencia española'

La portavoz del Gobierno chileno también muestra su maletar

A Frei, esta nueva cucharada de sinceridad servida por Aznar le ha sabido a rayos. 'Por aquí añadió el aliado de la socialista Michelle Bachelet y aspirante a sucederla, la ropa sucia se lava en casa; no tienen por qué venir extranjeros a darnos lecciones de lo que tenemos que hacer'.

Aznar, que se desplazó a Chile desde Buenos Aires, sede del Campus Faes, se entrevistó el miércoles en Santiago con Piñera. El resumen del acto de apoyo al candidato derechista que ofrece Faes en su web va encabezado por el siguiente titular: 'La alternancia en el poder: la experiencia española'. Durante su alocución, y ajustándose de nuevo a sus cánones, animó a Chile a no repetir 'las políticas infantiles absurdas' que, en su opinión, viene aplicando Zapatero desde su victoria de 2004.

Aznar ya echó un cable en vida a Augusto Pinochet cuando en 1998 torpedeó su extradición desde Londres con el argumento de que el juez Garzón debía alegar 'fundamentos reales' si quería lograr su objetivo. Ahora pronostica que Piñera 'liderará un cambio reformista con políticas reformadoras que permitirán que Chile siga avanzando en el futuro'.

La pátina profesoral de su discurso no le ha librado de la furia del Gobierno. Además de la de Frei, también hubo réplica de Carolina Tohá, ministra portavoz del Ejecutivo de Bachelet. 'Quién es el presidente de Chile lo deciden los chilenos', avisó.

 

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