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Los banqueros prometen hoy a Sarkozy moderar sus bonus

París se inclina por una regulación internacional de los incentivos al sistema financiero

ANDRÉS PÉREZ

Nicolas Sarkozy no interrumpió sus vacaciones a primeros de agosto, cuando estalló el escándalo de la provisión de casi 1.000 millones de euros en bonus para los traders (intermediarios bursátiles) de BNP-Paribas, banco que recibió ayudas del Estado. Pero ahora sí se dispone a leerles la cartilla. El presidente francés reúne hoy a los principales directivos de la banca, quienes le prometerán apretar las tuercas en el llamado código de buena conducta y moderar su política de incentivos.

El encuentro tuvo su prólogo ayer, con una reunión preparatoria entre los banqueros y la ministra de Economía, Christine Lagarde. Poco trascendió de ese encuentro; pero el diario Les Echos recibió una filtración: los banqueros franceses podrían poner en bandeja al presidente la promesa de congelar el pago de dos tercios de lo concedido en bonus a sus empleados, lo que ir algo más allá de lo que prevé el vigente código de buena conducta, de febrero de 2009.

También podrían alargar el plazo de observación de los beneficios reales obtenidos por los empleados, para que los incentivos correspondan realmente a una medida de eficacia de su trabajo, y no a operaciones puramente especulativas a corto plazo.

Los colaboradores de Lagarde se esforzaron ayer en transmitir la idea de que las tres horas de reunión mantenida con los banqueros dieron lugar a "debates acalorados". No obstante, tanto la banca como el Gobierno y sus apoyos parlamentarios están sobre todo enviando un mensaje que prefigura un acuerdo de fondo en torno a una idea: París no moverá ficha para recortar bonus y primas de la banca si no lo hacen otras capitales.

"Hace falta que las nuevas medidas se apliquen simultáneamente a nivel internacional, porque, en caso contrario, París corre el riesgo de perder competitividad y de una deslocalización de sus actividades hacia las plazas competidoras", declaró Gérard Mestrallet, presidente de la asociación Paris Europlace (federación de los mercados financieros parisinos) y del grupo energético GDF-Suez.

En el mismo registro, el brazo derecho de Sarkozy y secretario general de su partido, Xavier Bertrand, dijo que "en Francia ya ha habido adaptaciones" con el código de buena conducta de febrero pasado. "Lo importante ahora es que las cosas se muevan en Gran Bretaña y EEU, por ejemplo. Ese es el desafío del próximo G20", añadió. Algunos países, como el Reino Unido, ya han avanzado una regulación de los bonus.

Sarkozy teme la reacción de la opinión frente a las ligerezas remunerativas de la banca. El Estado francés es uno de los que más se ha implicado en la defensa, con fondos públicos, de la banca privada.

Sumando las diferentes formas de intervención, según un informe del Tribunal de Cuentas, el contribuyente francés habrá desembolsado, en 2009, 173.000 millones de euros para el sector financiero, esto es ,un 9,1% del PIB galo. Pese a ese esfuerzo, la Confederación de Pymes (CGPME) ha denunciado que los créditos a las empresas no han crecido de acuerdo con lo pactado.

Los grandes banqueros centrales, reunidos el pasado fin de semana en EEUU en un simposio auspiciado por la Reserva Federal, advirtieron de que la posible recuperación económica no debería retrasar la reforma de los mercados financieros. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, subrayó la creación de normas que limiten el riesgo como uno de los “difíciles desafíos” pendientes y, junto al presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, reiteró su petición a un mes de que los líderes del G-20 se reúnan en Pittsburgh para debatir medidas que eviten futuras crisis financieras.

A los responsables de las políticas monetarias les preocupa que el impulso político para endurecer los estándares de capital y otras regulaciones pueda decaer en un momento en que los mercados crediticios se estabilizan y la recesión mundial muestra signos de estar remitiendo. El sistema bancario mundial podría necesitar una “reestructuración radical” para evitar futuras crisis, dijo el gobernador del Banco de Israel Stanley Fischer, un ex vicepresidente de Citigroup.

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