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Los barcos fantasma de Feijóo siguen sin aparecer un año después

La Xunta continúa sin mostrar los contratos de la petrolera mexicana Pemex. El presidente gallego sostiene que es el 'tax lease' el que deja en el aire una inversión de 600 millones y 3.000 empleos

ANA PARDO DE VERA

La historia de los contratos de la petrolera mexicana Pemex con los astilleros gallegos para construir dos floteles es la de nunca acabar y tiene en vilo, en primer lugar, a los trabajadores del castigado sector naval gallego y, en segundo lugar, a los políticos de la Comunidad, que, en el caso de la oposición, intentan averiguar si realmente alguna vez existió intención de Pemex de encargar dos floteles a Navantia Ferrol (A Coruña) y a Barreras (Vigo, Pontevedra). En juego, los dos años de carga de trabajo, cerca 300 millones de euros por buque y 3.000 empleos para el maltratado sector naval de Galicia, que, según aseguró la Xunta en septiembre de 2012, hace casi un año, supondría este acuerdo.

El día de ese anuncio -un mes antes de las elecciones gallegas de 2012- se firmó un convenio en el Pazo de Raxoi entre los astilleros y el consejero delegado en el área Internacional de la compañía mexicana, José Manuel Carrera, pero a fecha de hoy y a las puertas del primer aniversario de esa puesta en escena, no se ha concretado nada. A pesar de que, según se indicó entonces, los floteles deberían estar entregados a mediados de 2015 y en mayo de este mismo año, la prensa mexicana hablaba de construir hasta cinco buques con una inversión de 243 millones cada uno.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, asumió muy personalmente la salida adelante de estos contratos y las dudas que han planeado desde el primer momento sobre los mismos amenazan con llevarse por delante buena parte de la credibilidad del mandatario gallego, señalado una y otra vez como delfín de Mariano Rajoy. Empezando por que nunca se mostraron públicamente los acuerdos -según la Xunta, por razones de confidencialidad- y terminando porque el anuncio se hizo en periodo preelectoral, con las elecciones gallegas a punto de convocarse. Ahora, y desde que el comisario Joaquín Almunia confirmó en Bruselas que los inversores debían devolver las ayudas del tax lease concedidas entre 2007 y 2011 a las construcciones navales, el horizonte por donde debían de aparecer los floteles mexicanos se ha vuelto aún más oscuro.

El presidente gallego reconoció hace unos días que Pemex ha estado retrasando los encargos porque estaba aguardando la decisión de la Comisión Europea sobre el tax lease y ahora, la está evaluando para tomar "la decisión definitiva", aunque ésta -según el mismo Feijóo aseguró entonces con insistencia- ya era definitiva el año pasado. La Consellería de Economía e Industria de la Xunta, por su parte, admite esta espera, aunque cree que se resolverá positivamente porque el escenario del tax lease ha quedado despejado y la situación, "clara". Un portavoz oficial del departamento de Francisco Conde argumenta a Público que en una "operación de esta magnitud, es lógico" que la decisión se medite con tiempo y profundidad.

Aunque parece más bien que la Xunta empieza a desentenderse del asunto, pues el director general de Industria, Bernardo Tahoces, aseguró en junio, durante una comparecencia en el Parlamento gallego, que "la entrada en vigor del contrato depende exclusivamente de la empresa [Pemex]". La oposición, por su parte, está convencida de que "nunca hubo contratos y nunca los habrá", ha señalado una fuente autorizada del PSdeG a este diario. El alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, no se cansa de pedir a Feijóo que vaya a México y pida directamente a los máximos directivos de Pemex que "resuelvan" ya este asunto, para que la ciudad olívica "tenga carga de trabajo". "Eso es lo que el alcalde de Vigo exige al presidente de la Xunta", afirmó el regidor hace una semana en RNE.

De momento, Pemex sí ha confirmado su entrada en el capital del astillero vigués Barreras con la compra del 51% del accionariado. "Les interesa la tecnología de un astillero asfixiado pero puntero", admite una persona conocedora de la operación. Fuentes del astillero que prefieren no darse a conocer, por su parte, aseguran que éste ha sido un auténtico "balón de oxígeno" para la empresa, porque dudan mucho de que los encargos de buques se concreten algún día y "la decisión de Bruselas parece tomada por el enemigo de la industria española", aseguran dando por hecho -como el Ejecutivo gallego- que la devolución del tax lease es el motivo por el que Pemex ha frenado su iniciativa. Pero tampoco muestran los contratos.