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Bastiones clave de la derecha peligran en la ronda final de las Municipales

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París, 14 mar (EFE) - Marsella y Toulouse, bastiones de la derecha cuyo paso a la izquierda simbolizaría la derrota del partido conservador de Nicolas Sarkozy, y Pau, donde el centrista François Bayrou afronta un reto muy difícil, centran la atención de la ronda final de las elecciones locales francesas del próximo domingo.

Según sondeos publicados hoy, el alcalde saliente de la conservadora UMP en Marsella tendría una ínfima ventaja, mientras que en Toulouse, en manos de la derecha desde hace 37 años, la balanza está igualada o se inclina ligeramente a favor del aspirante socialista.

Bayrou, que creó el centrista MoDem tras su buen resultado en las Presidenciales de mayo pasado, perdería ante la candidata socialista en una pugna a tres bandas en su feudo de Pau (suroeste).

Con la vista en las Presidenciales de 2012, Bayrou ha rehusado alianzas nacionales con la UMP o los socialistas y sus listas se han aliado con la izquierda o la derecha según los casos.

Los electores centristas y los abstencionistas (la participación fue sólo del 66,5% el pasado domingo) se perfilan como clave en muchas ciudades, incluidas Marsella, donde el MoDem se alió con los socialistas, y Toulouse, donde optó por la derecha.

La conquista de Marsella y Toulouse reforzaría el "contra-poder" local de los socialistas, que ya dominan las regiones y que controlarían las cuatro principales ciudades de Francia -en París, Bertrand Delanoe será reelegido este domingo, como lo fue su colega de Lyon el 9 de marzo-, y tienen buenas posibilidades de reconquistar Estrasburgo, perdida en 2001, y de conservar Lille.

El Partido Socialista (PS), que lidera la izquierda, aborda esta última ronda de las Municipales y Cantonales en posición de fuerza, según los sondeos, tras el avance logrado en la primera el día 9, y llama a ampliar el voto de "castigo" a Sarkozy y su Ejecutivo.

El 44 por ciento de los sondeados por OpinionWay piensa que los candidatos de izquierdas tienen las mayores posibilidades de victoria el domingo, frente al 27% para los de derechas.

En sus propios municipios, un 43% (11 puntos más que hace una semana) desea la elección de un candidato de izquierdas y sólo un 28% de uno de derechas.

Si bien un 85% afirma que su voto el pasado domingo fue dictado esencialmente por asuntos locales, un 29% ve el resultado de la primera vuelta como un voto contra el Gobierno, y un 4% a favor del mismo, mientras un 66% dice que no fue ni lo uno ni lo otro.

El entorno del jefe de Estado hizo saber hoy que éste procederá a "ligeros ajustes" postelectorales en el Gobierno -con la posible creación de tres nuevas secretarías de Estado-, y en la comunicación del Elíseo, con la partida prevista del portavoz, David Martinon.

Lastrado por una fuerte caída de su popularidad desde comienzos de año y supuestamente resuelto a dar una imagen "mas presidencial", Sarkozy anunció hace tres días que tendrá en cuenta el veredicto de los comicios pese a su carácter "local".

El primer ministro, François Fillon, mucho más popular que él y omnipresente en la campaña, ha argumentado contra una remodelación del Ejecutivo y por la "aceleración del ritmo de las reformas".

Mientras, en la conservadora UMP, ya empezó la caza del "chivo expiatorio" de la derrota anunciada, con ataques afilados de un allegado de Sarkozy a la dirección del partido, a la que acusa de no haber movilizado al electorado en los últimos seis meses.

Aunque la UMP ha reconocido estar "preocupada" ante esta segunda ronda "difícil" y el propio Fillon habla de una "desmovilización" de parte del electorado, un dirigente del partido sostuvo hoy que se mantiene el objetivo de conquistar entre 10 y 15 ciudades.

Dominique Paillé, secretario general adjunto de la UMP, desmintió previsiones internas, reveladas por el diario conservador "Le Figaro", sobre la pérdida prevista de 34 ciudades de más de 30.000 habitantes este domingo, junto a las ocho del pasado día 9.