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Bennati ganó el pulso al esprint en tercera etapa y Pellizotti se mantuvo líder

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El italiano Daniele Bennati, del equipo Liquigas, fue el vencedor de la tercera etapa del Giro de Italia disputada entre Catania y Milazzo, de 221 kilómetros, en la que su compañero Franco Pellizotti conservó la maglia rosa de líder.

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Bennati, de 27 años y profesional desde 2002, alzó los brazos con un tiempo de 5h.37.01, a una media final de 39,345 kms/hora, por delante de los alemanes Erik Zabel (Milram) y Danilo Hondo (Serramenti), segundo y tercero respectivamente.

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Un esprint que se desarrolló segundos después de la enésima caída de la jornada, en la que Bennati obtuvo su segundo victoria de la temporada, después de la etapa alcanzada en el Tour de Romandía. El corredor de Arezzo, con una fulminante aceleración final no dio opción a Zabel, a sus 37 años aún con fuerzas para discutir triunfos por velocidad. El español Koldo Fernández (Euskaltel) estuvo en la pelea final y alcanzó la sexta plaza.

El desenlace al sprint no varió las principales posiciones de la general y Pellizotti guardó la prenda rosa de líder, cumpliendo así el doble objetivo del Liquigas, en una jornada memorable, en la que cumplió el trabajo a la perfección. El estadounidense Christian Vandevelde (Slipstream) le secunda a un sólo segundo y Danilo Di Luca, el vencedor de la pasada edición, es tercero a 7 segundos.

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El español Alberto Contador se mantuvo a resguardo de las caídas y llegó en la etapa en el puesto sesenta, lejos de los líos del esprint. En la general avanzó al decimosexto lugar a 30 segundos de Pellizotti.

La maratoniana jornada, la última en tierras sicilianas, que coincidió con la primera y aprovechada oportunidad para los esprinters, estuvo animada por seis corredores que nunca inquietaron al pelotón, siempre controlado por el Liquigas del líder Franco Pellizzotti y marcada por las caídas.

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En el kilómetro 55 el italiano Riccardo Chiarini (LPR), los franceses Mickael Buffaz y Jeremy Roy (La Francaise), el belga Kevin Seeldrayers (Quick Step), el eslovaco Matej Jurco (Milram) y el ruso Pavel Brutt (Tinkoff) se fugaron poco después de superar el Alto di Maletto, única dificultad de la jornada, de tercera categoría.

El puñado de anónimos, con una buena tirada por delante, supo entenderse a la hora de aunar esfuerzos y coordinar los relevos. En el km. 77 los seis de vanguardia alcanzaron la ventaja máxima de 4.05 minutos. El Liquigas controló la fuga para defender el liderato de Pellizzotti y las posibilidades al esprint de Daniele Bennati.

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El pelotón estabilizó el retraso en torno a los dos minutos, pero una caída numerosa antes de la meta volante de Messina facilitó un nuevo despegue de la avanzadilla. Riccardo Riccó (Saunier Duval), el ganador de la segunda etapa sufrió una herida en su costado izquierdo y en la mano, pero la "cobra pudo continuar.

El guión exigía el primer esprint masivo, algo que se veía venir al observar que a 40 kms de meta el grupo con todos los favoritos solo tenía que limar poco más de minuto y medio. El impulso implacable del gran grupo tumbó la aventura a 29 kms de Milazzo, ciudad inmortalizada por Homero en la Odisea.

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Otra caída volvió a perturbar la tranquilidad de la jornada, esta vez con serias consecuencias para el australiano Bradley McGee (CSC), quien hubo de ser evacuado en ambulancia al hospital con fractura de clavícula. El italiano Davide Rebellin también se fue al asfalto, pero pudo reintegrarse al grupo

El Tinkoff y el Barloworld se pusieron a atizar el ritmo en los últimos 15 kilómetros, algún valiente, como Andrea Tonti (Quick Step) y el siciliano Vincenzo Nibali (Liquigas), trataron de sorprender al pelotón, pero sin suerte. El desenlace estaba llamado a resolverse por el método de la alta velocidad en la recta de llegada.

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Un nuevo susto dejó magullados al australiano Graeme Brown (Rabobank) y al ruso Nikolai Trussov (Tinkoff). Mientras los heridos se levantaban del suelo, Bennati levantaba los brazos en vencedor, un éxito incontestable para el corredor que obtuvo dos etapas del Tour y tres en la Vuelta en 2007, cuando ya despuntaba como uno de los esprinters del futuro.

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