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Betancourt clama en Oviedo contra la indiferencia y resignación

Reuters

Por Raquel Castillo

En un discurso profundamente emotivo, la colombiana Ingrid Betancourt hizo un llamamiento contra la resignación y la indiferencia durante la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias el viernes en Oviedo, de la que fue su principal protagonista.

Tras recibir el Premio a la Concordia, y después de definir este acto como "la más maravillosa de las citas" tras su liberación, Betancourt hizo un emocionante recorrido por sus casi seis años de cautiverio en las selvas colombianas a manos de las guerrillas de las FARC, y dio las gracias por los esfuerzos en su liberación a los Príncipes, al Rey, y al Gobierno.

Como homenaje a sus "hermanos cautivos" que siguen presos, tuvo palabras de aliento para ellos, a la vez que pidió al mundo una profunda reflexión sobre su situación para ayudar a su salvación y no dejar pasar la oportunidad, como en su día ocurrió con las víctimas del Holocausto.

"Tengo la profunda convicción de que cuando hablamos, estamos cambiando el mundo. Las grandes transformaciones de nuestra historia siempre fueron anunciadas antes", afirmó Betancourt durante su discurso, que tuvo que interrumpir a causa de las lágrimas, y bajo la atenta mirada de los Príncipes de Asturias y de la Reina.

"Sobre todo, podemos no resignarnos. Porque resignarse es morir un poco, es no hacer uso de la posibilidad de escoger, es aceptar el silencio. La palabra, en cambio, precede la acción, prepara el camino, abre las puertas. Hoy debemos más que nunca usar la voz para romper cadenas".

"Es claro que nuestro mundo debe cambiar y que cada uno de nosotros debe romper la maldición de su propia indiferencia", expresó.

La Fundación Príncipe de Asturias decidió la concesión del premio a la ex candidata a la presidencia de su país, de 46 años, por su "fortaleza, dignidad y valentía" a la hora de afrontar su secuestro. La liberación de Betancourt y de otros 14 cautivos en julio dio la vuelta al mundo por su espectacularidad, y desde entonces la colombiana se ha convertido en un símbolo de los cientos de personas que siguen secuestradas en Colombia.

"Nadie puede sacrificar a un ser humano en el altar de su ideología, de su religión o de su cultura. Si las FARC no quieren ser consideradas como terroristas por el resto del mundo, tienen que rectificar su acción, repudiando el secuestro para siempre", agregó la colombiana en un discurso que fue recibido con una enorme ovación del público que abarrotaba el Teatro Campoamor de la capital asturiana.

EXTRANJEROS Y ARTE

Previamente, el premiado en el apartado de Ciencias Sociales, el búlgaro Tzvetan Todorov, hizo una intervención centrada en los desplazados y la circulación entre los pueblos en una época de globalización de la economía.

"El siglo XXI se presenta como aquel en el que numerosos hombres y mujeres deberán abandonar su país de origen y adoptar, provisional o permanentemente, el estatus de extranjero", afirmó el lingüista, semiólogo e historiador.

"El extranjero no sólo es el otro, nosotros mismos lo fuimos o lo seremos, ayer o mañana, al albur de un destino incierto: cada uno de nosotros es un extranjero en potencia", dijo.

La defensa del arte, al que definió como "síntoma de nuestra humanidad", fue el eje de la intervención de la galardonada con el Premio de las Letras, la canadiense Margaret Atwood.

"Los Gobiernos que intentan abolir el arte -ya sea con su indiferencia, ya sea con su afán por suprimir las voces independientes-, no lo consiguen jamás, pues incluso si se lo condena a la clandestinidad, si se le cortan los suministros, si se lo oculta, el impulso artístico, a pesar de todo, halla una vía de expresión", manifestó la escritora.

Atwood mencionó también en su discurso la crisis climática en la que se encuentra sumido el mundo.

"Es preciso que nos reimaginemos a nosotros mismos. Y no sólo a nosotros mismos, sino a nuestra relación con el planeta que nos sostiene", expresó.

En el resto de los apartados, los galardones han reconocido al tenista Rafael Nadal, premio Príncipe de Asturias de los Deportes, y a cuatro organizaciones que luchan contra la malaria en África en el ámbito de la Cooperación Internacional.

Los científicos Sumio Iijima, Shuji Nakamura, Robert Langer, George M. Whitesides y Tobin Marks recogieron de manos de don Felipe el Premio de Investigación Científica y Técnica como referentes universales en la ciencia de materiales y nanotecnología.

En el ámbito de Comunicación y Humanidades concedido al buscador de Internet Google, uno de sus fundadores Larry Page, fue el encargado de recibirlo.

El maestro José Antonio Abreu recogió el galardón en el apartado de las Artes al Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, acompañado de dos niños y dos jóvenes miembros de sus orquestas.

Como colofón, el Príncipe Felipe tuvo palabras de homenaje para todos los premiados e hizo un discurso de compromiso en la lucha contra el cambio climático y las injusticias en época de cambios profundos.

"Como toda época de transición y de cambios tan rápidos y profundos, la actual está repleta de riesgos y de incertidumbres, pero también de oportunidades y de esperanzas. No es un viaje rutinario el que tenemos ante nosotros. Adentrarse en ese nuevo tiempo exige -más que en cualquier otra ocasión- acierto en el rumbo y firmeza en su conducción", concluyó el Príncipe, que pasó después a convocar la edición 2009 de los Premios.

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