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Brasil asegura que los restos hallados son del avión de Air France

El ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, confirma que la aeronave 'cayó en la zona brasileña' tras el avistamiento de los objetos por Fuerza Aérea de Brasil

A. PÉREZ / A. GALÁN

Las pruebas de que el vuelo de Air France entre Río de Janeiro y París sufrió un violento accidente en la madrugada del lunes se acumulaban ayer en mitad del Atlántico, 650 kilómetros al noroeste del archipiélago Fernando de Noronha. El Ministerio de Defensa brasileño confirmó anoche que los restos encontrados en medio del océano pertenecían sin duda al Airbus 330 siniestrado.

La pista para encontrar el aparato desaparecido procedió de unos pilotos de la compañía brasileña TAM. Estos, sin saber qué fenómeno era lo que observaban, vieron varios puntos incandescentes sobre el mar sombrío poco antes del amanecer, momento en el que el Airbus francés, con 228 pasajeros a bordo, entre ellos dos pasajeros y una azafata españoles, se estrelló en el mar a mitad de camino.

Unas seis horas después del testimonio de los pilotos civiles, el Ejército brasileño anunció oficialmente que había hallado restos de fuselaje flotando sobre el mar, y horas más tarde se recuperaron de las aguas varias butacas y salvavidas, pertenecientes al avión de Air France.

Los restos fueron encontrados cerca del archipiélago brasileño de San Pedro y San Pablo, unas rocas deshabitadas a unas 380 millas náuticas de Fernando de Noronha y a 700 millas de la ciudad de Recife. La Fuerza Aérea brasileña estableció una zona para la búsqueda dividida en tres áreas que suman 781 kilómetros cuadrados y que están peinando los aviones.

Asimismo, en la zona se encuentran tres navíos mercantes que colaboran en la búsqueda y mañana, miércoles, se sumará el navío patrulla Grajaú, que está viajando hacia el área. 'Mañana llegan los navíos de la Marina, que serán los que puedan rescatar los materiales', agregó Jobim.

Confirmado el lugar de la catástrofe, queda ahora por saber cómo ocurrió el misterioso percance que convirtió el vuelo AF-447 en una de las mayores tragedias aéreas.

Ninguna hipótesis puede confirmarse si no se logra encontrar las cajas negras del avión, que han de estar en el lecho marino. Y su búsqueda plantea una gran dificultad: podrían estar a una profundidad de entre 2.000 y 6.000 metros. Hasta que se les agoten las baterías, dentro de un mes, al menos continuarán emitiendo señal, la única ayuda con la que contarán los equipos de búsqueda.

Mientras las cajas negras siguen desaparecidas, se acumulaban ayer los indicios sobre los problemas que pudo tener el aparato volando a gran altitud: un problema eléctrico serio, perturbaciones, quizá el impacto de un rayo y un choque inmediato. Pero, al mismo tiempo se acumulaban también los indicios y los análisis de expertos indicando que nada de ello explica por sí sólo una sucesión tan rápida de desastres, con una incomunicación total del aparato y su caída vertiginosa.

El vicedirector de Comunicación Social de la Aeronáutica de Brasil, el coronel Jorge Amaral, apuntó que el avión parece haber intentado regresar a la isla de Fernando de Noronha, el último punto en el que los pilotos establecieron contacto. Según la localización en la que se ha encontrado el fuselaje, 'el piloto parece haber girado a la derecha, intentando dar la vuelta hacia Fernando de Noronha', declaró Amaral en una rueda de prensa.

Por su parte, el primer ministro francés, François Fillon, declaró ante la Asamblea Nacional que no descarta, aunque sea indirectamente, la posibilidad de un atentado, como por ejemplo la explosión de una bomba, hipótesis que ha sido citada por varios pilotos en los medios franceses.


El presidente brasileño, Luis Inázio Lula da Silva, canceló su asistencia a la investidura del nuevo mandatario salvadoreño, Mauricio Funes, pero mantuvo su gira por Centroamérica, que finaliza hoy en Costa Rica.

Lula pidió al vicepresidente, José Alentar, que se dirigiese al aeropuerto carioca de Galeão para dar apoyo a las víctimas. 'Sólo tenemos que lamentar', declaró. 'Este momento es sólo para la solidaridad. No se puede hacer otra cosa', dijo el presidente brasileño.

Pese a las palabras de condolencia de los gobiernos brasileño y francés, varios familiares de los pasajeros fallecidos expresaron ayer en los medios de comunicación sus quejas por la actitud negligente con que fueron atendidos durante las primeras horas en el teléfono de emergencia creado por el Gobierno de Sarkozy para intentar atenuar las consecuencias del drama entre los allegados de las víctimas.

Equipos médicos procedieron ayer a tomar muestras de ADN de los familiares más cercanos cara a un futuro reconocimiento de restos humanos. Un miembro de los equipos de asistencia psicológica lo explicó de otra manera: 'A falta de imágenes y de funerales en cuerpo presente, gestos así ayudan a comprender que llega la hora del luto'.

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