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Brufau lanza un último desafío a Sacyr antes de irse de Repsol

El presidente de la petrolera convoca un consejo extraordinario para mañana en el que será ratificado. Tras esa reunión La Caixa no se opondrá a su cese, promovido por la constructora

A. M. VÉLEZ / S. R. ARENES

La lucha por el poder en Repsol YPF llega a un punto sin retorno. La primera petrolera española convocó ayer a instancias de su presidente, Antoni Brufau, un consejo de administración extraordinario en el que mañana se someterá a votación la continuidad de su primer ejecutivo, así como la "ratificación de la gestión de la compañía a través del grado de cumplimiento de su plan estratégico".

Brufau quiere que los principales accionistas de Repsol (la constructora Sacyr, que tiene el 20%, y La Caixa, con el 12%) se pronuncien claramente sobre su gestión. Además, el presidente de la petrolera quiere poner en evidencia en el consejo las supuestas filtraciones interesadas por parte de Sacyr, y ha incluido en el orden del día un punto para analizar "el grado de cumplimiento por parte de los consejeros de sus obligaciones de gobierno corporativo".

La constructora de Luis del Rivero evitará quedarse sola en la votación

Dada su abierta enemistad con su homólogo en Sacyr, Luis del Rivero, en el sector se da por segura la salida de Brufau antes de la junta de accionistas que Repsol celebrará, previsiblemente, a finales del próximo abril. Pero, mientras llega ese momento, el ejecutivo catalán, que lleva un lustro en el cargo y que, en caso de cese, cobrará un blindaje de entre tres y cinco años de sueldo, quiere morir matando.

Hasta ahora, Sacyr y, de forma más discreta, La Caixa han aireado en distintos foros su rechazo a las tesis de Brufau, que considera el plan estratégico de Repsol "la biblia" y se ha negado a paralizar las costosas inversiones que requiere su apuesta por los yacimientos en aguas profundas de Brasil. El culmen de la disputa llegó en noviembre pasado, cuando Brufau se negó a mantener el dividendo ordinario como exigía Sacyr. La constructora obtiene de ese pago periódico los recursos para financiar la compra del 20% de Repsol, por el que pagó 6.525 millones de euros en octubre de 2006. Hoy, ese paquete vale 4.541 millones.

La votación de mañana no se saldará con la salida inmediata de Brufau, que tiene asegurados los nueve votos a favor (la mitad del consejo más uno) que necesita. La Caixa (con dos puestos en el consejo de Repsol y un importante ascendente sobre sus vocales independientes) no es partidaria de relevarle sin tener un sustituto. Como ocurrió ya en noviembre cuando se debatió el dividendo, los tres consejeros de Sacyr (cuatro, si se cuenta al independiente Luis Carlos Croissier, ligado a la constructora) podrían votar mañana a favor de Brufau para evitar quedarse solos en la votación.

La quiniela de candidatos a sucesores se abre con Carceller

Pero las quinielas para sustituir al ejecutivo ya están en marcha. Entre los nombres que se barajan está el de Demetrio Carceller, accionista destacado de Sacyr, buen amigo de Brufau y excelente conocedor del negocio petrolero (es el dueño de la canaria Disa, que controla un 5% del mercado español). En contra de este multimillonario y nieto de un ministro de Industria en la posguerra está, precisamente, el conflicto de intereses que supondría su presencia simultánea en dos petroleras y su nula proyección pública, pese a su hiperactividad empresarial (en 2008, batió el récord de presencia simultánea en empresas cotizadas, con cinco sillones).

El candidato para suceder a Brufau deberá ser consensuado por La Caixa y por Sacyr, que intenta colocar a su director general de Energía, Salvador Font. A la constructora se le acumula el trabajo de selección de personal. Ana de Pro, directora general de desarrollo corporativo y mano derecha de Del Rivero, dejará la empresa para incorporarse a Amadeus como directora financiera.

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