Mazón arrastra a Feijóo a su mayor crisis al frente del PP
Mazón no asistió finalmente al inicio de las Fallas junto al resto de representantes políticos. Sí lo hicieron Pons y Semper, dos de los cargos del partido que han rechazado defenderle.
Génova no quiere agitar la situación en el PP valenciano, donde ha empezado ya una pugna por el poder.

Madrid--Actualizado a
La situación es tan delicada que cualquier movimiento es “malo”, reconocen fuentes populares. Como contó este periódico en el mes de noviembre, el Partido Popular sentenció a Carlos Mazón en los días posteriores a la DANA y distintos dirigentes de la formación tenían claro que, superada la fase más crítica de la catástrofe, se desataría una tormenta política en torno a su futuro en la que, decían, era muy posible que él quisiera "aguantar". Cuatro meses ha tardado en llegar ese momento para el president de la Generalitat, acorralado por la causa que investiga posibles negligencias en la gestión de la emergencia. Si hasta ahora tanto Mazón como la marca nacional del PP habían tratado de defender que el jefe del Consell hizo "todo cuanto pudo" el día de la DANA, participando activamente en las decisiones del Cecopi —pese a la importante laguna horaria—, la Generalitat ha cambiado el guion por completo para demostrar justamente lo contrario; que llegó al centro de emergencias después de que se enviara la alerta y que no tuvo nada que ver con esa decisión.
Las contradicciones y mentiras en el relato del president son tan evidentes que están impidiendo que la reconstrucción centre el debate público, cómo le gustaría a Alberto Núñez Feijóo. El presidente nacional del PP tomó la decisión de avalar su continuidad en el cargo y condicionar su futuro al "largo y durísimo" trabajo de reconstrucción de la provincia de València, pero el último cambio de versión de Mazón ha caído como un jarro de agua fría en Génova. Tanto es así que el líder de la oposición y la plana mayor de su cúpula se han escondido en un silencio sepulcral. Solo Juan Bravo y Elías Bendodo han asumido la defensa pública del president, mientras Feijóo evita las apariciones públicas. Desde el pasado miércoles, el día en el que Mazón reveló que llegó al Cecopi a las 20.28 horas —según RTVE, hay testigos que le vieron antes en el centro de L’Eliana—, el líder de la oposición no ha abierto la boca.
Aunque la postura oficial no se ha movido y Feijóo no piensa, según su entorno, en forzar la dimisión de Mazón en el corto plazo, lo cierto es que muchos en el PP empiezan a considerar insostenible la situación. El miedo a que arrastre a todo el partido ya encendió las alarmas en el mes de noviembre y por eso los barones del PP marcaron distancias con él desde el primer momento exigiendo a Pedro Sánchez que declarase la emergencia nacional, lo que supondría de facto quitarle el mando a Mazón.
Falta de confianza
A día de hoy, el president de la Generalitat sigue defendiendo que no pedirle al Gobierno que tomara las riendas fue la decisión acertada porque "no iba a aportar más efectivos" y no era el momento de "arrojar la toalla". Por contra, Feijóo y su entorno más cercano no solo creen que sí tuvo que hacerlo —y así se lo pidieron—, sino que continúan atacando al Gobierno por no haber dado ese paso.
Las "tensiones" de Mazón con la dirección nacional, como las define un dirigente de peso del partido, vienen de antes, pero se han agravado a raíz de la DANA. En Génova ha cundido la sensación de que el president de la Generalitat "va por libre" y distintos cargos del PP reconocían esta semana que se estaban enterando de los "nuevos datos" a través de los medios de comunicación. El pavor a que la causa judicial acabe revelando una verdad todavía más incómoda para Mazón —y como consecuencia para todo el partido, que en aras de trasladar unidad y responsabilizar al Gobierno cerró filas con él— mantiene la cautela en el partido.
¿Qué hacer con Mazón?
Feijóo está ante la mayor crisis interna desde que llegó a la dirección nacional del PP y un sector del partido espera que mueva ficha para poder continuar haciendo oposición al Gobierno sin el "lastre" de Mazón. Por el momento, en Génova niegan rotundamente que estén pensando en relevarle de forma rápido y desmintieron de forma tajante una información de La Vanguardia que aseguraba que estaban explorando nombrar una gestora al frente del PP valenciano para preparar la sucesión de Mazón. En Madrid no quieren agitar más la situación en el País Valencià, donde distintas fuentes consultadas apuntan que ha empezado ya una pugna por el poder.
María José Catalá, alcaldesa de València, atraía la atención del partido antes de la DANA. A raíz de la catástrofe, y teniendo en cuenta que es diputada en Les Corts porque no quiso renunciar al acta, emergió como relevo más evidente de Mazón. En su contra, las reticencias de Vox a apoyarla. El PP gobierna en minoría y necesitaría los votos de la extrema derecha para investir a otro candidato sin ir a elecciones, algo que quieren evitar porque se saben débiles electoralmente. Según las encuestas, los de Santiago Abascal han crecido a su costa tras las riadas y abrir las urnas en este momento supone grandes riesgos: o aumentar la dependencia de Vox o, en el peor de los casos, perder el País Valencià. Mazón, que tiene el respaldo de Vox, no se lo va a poner fácil a quienes quieran apartarlo.
Según una información publicada por el diario Artículo 14, el entorno del president asegura que antes de que Catalá se hiciera con la presidencia del PP valenciano, Mazón convocaría elecciones. Un pulso evidente, pero también una jugada que le garantizaría una retribución económica como expresident. Según el estatuto de los expresidentes del País Valencià, si consigue acabar la legislatura obtiene el derecho a un sueldo anual de 75.000 euros durante 15 años y dos asesores. La legislatura se da por acabada cuando se convocan nuevas elecciones, competencia del president.
Miedo a Las Fallas
Feijóo está en una encrucijada y este sábado han comenzado las Fallas en València y la presión social contra el jefe del Consell en estos días será enorme. Finalmente, Mazón no ha salido al balcón del Ayuntamiento de València en la Mascletá por temor a que el clamor popular contra sus mentiras precipitara su final político. Sí han acudido el vicepresidente del Parlamento Europeo, Esteban González Pons, y el portavoz del Partido Popular, Borja Semper. Dos presencias destacadas y que mandan un mensaje porque ambos han rechazado desde el principio defender a Mazón. Por la tarde, miles de personas en València han vuelto a pedir por quinta vez su dimisión.
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