Julio Rodríguez, el militar de podemos
"Tuve menos críticas dentro del Ejército por votar al PCE que hoy por militar en Podemos"
"Julito el rojo" le llamaban en el Ejercito en plena Transición, aunque le calificaron de cosas peores cuando optó por ir en las listas de Podemos como militar pacifista. Julio Rodríguez habla para "La Buena Vida" de 'Público' sobre toda su intensa vida.

Madrid--Actualizado a
Creció como militar y con condecoraciones en el franquismo, votó al Partido Comunista cuando llegó la democracia, fue el jefe de las Fuerzas Armadas con Rodríguez Zapatero a las órdenes de una mujer, la primera ministra de Defensa, Carme Chacón, y desde el 15M es miembro activo de Podemos. Pocas biografías tan intensas como la de Julio Rodríguez que, a sus 78 años, habla para Público de pacifismo, de amor a España y de compromiso. La misma persona, según él mismo reconoce, que fue mitificado primero por algunos como después acusado, por los mismos, de traidor.
¿Hay alguna contradicción por ser militar desde el franquismo y acabar en Podemos?
Nací en una familia militar, que vivía en casas militares, la relación era con familias del Ejército, y lo lógico era escoger algo del entorno; y me encantaba la idea bucólica de volar, porque mi padre era también de aviación. Me fascinaba despegar los pies del suelo y por eso decidí entrar en la academia tras preparar las oposiciones.
¿Ya era entonces díscolo para el régimen franquista?
Nací en el año 48, cuando entré en la academia era el año 65. Estamos hablando de pleno franquismo, donde no teníamos información, no éramos consciente de lo que realmente pasaba, a pesar de que yo era un buen lector de periódicos. Eran tiempos donde las noticias llegaban al día siguiente de que pasaran y de forma sesgada. Y fue ahí, al entrar en la academia militar, cuando empiezo a cuestionarme cosas. Después, llega la Revolución del 68 y conoces algo más, y así hasta crear tu propia opinión. Hasta que te enteras de que hay prensa clandestina y empiezo a volar aviones franceses.
Y ahí tiene la oportunidad de conocer Francia y otra forma de vivir en democracia. Que sería todo un choque mental...
Claro, empiezo a ver cosas distintas, visito La Librería Española en París, a leer libros clandestinos...
No me diga que se fue a ver 'El último tango en París', que estaba prohibida proyectar en España...
Como hicimos todos los que pudimos (risas). Pero además leí libros también prohibidos y me voy cuestionando las cosas. Un libro me llevaba a otro, una biografía me lleva a otra y así fui abriendo mi mente.
¿Cómo vive un militar con alma progresista -'Julito el rojo' le llamaban sus compañeros- todo este proceso? Porque hoy es un pacifista, pero habrá participado en guerras. ¿Ha tenido que tirar bombas desde un avión?
No se dio el caso. Hablamos de los años 70. En la primera participación en un conflicto bélico yo no estaba en aquella unidad. No he tenido la ocasión de participar en guerras. Sí, preparación. Yo me sentía un buen profesional, quería ser un buen piloto y un buen servidor público, pero eso chocaba con el poder militar. Trataba de educarme a mí mismo y hacerlo con otros compañeros para crear otro tipo de conciencia en el Ejército.
Pero a la vez desarrolla, incluso antes de la democracia, una carrera brillante en el Ejército con muchas condecoraciones
Sí, hubo contradicciones en aquel momento que nos tocó vivir. A principios de los 80 tengo mi primera crisis. Teníamos democracia y estaba la Constitución, pero había un sentimiento e intenciones golpistas, hasta llegar al 23F. Fue una época en la que yo estaba marcado, tuve problemas en algunos cursos y pensé irme a las líneas aéreas como piloto y dejar la carrera militar. Lo clásico era irse a Iberia. Pero fue un momento difícil para las líneas aéreas. No tuve esa oportunidad y seguí en labores de gestión en el Ejército y tuve la ocasión de irme a Alemania a un destino militar y ahí creció mi criterio político y votaba al Partido Comunista.
Un militar del Ejército de alta graduación vota al PCE. No sería algo habitual...
Y lo contaba y de ahí salió el apodo de Julito el rojo. Eran tiempos duros de la democracia, los asesinatos de ETA, asesinatos a civiles por disparos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en fin, tiempos difíciles. Pero estaba aceptado que se votara al PCE, como a los partidos conservadores. Más que hoy cuando soy militante de Podemos. Hoy hay personas que se juegan su puesto de trabajo o su futuro por estar en Podemos. Entonces no pasaba eso. Tuve menos críticas dentro del Ejército por votar al PCE que hoy por militar en Podemos".
Usted formaba parte de un Ejército que pasaba por su peor momento en cuanto a percepción ciudadana. ¿Cómo se sentía?
Había muchos rumores de golpe de estado, la Operación Galaxia, el 23F, tiempos difíciles. Las Fuerzas Armadas tras el golpe de Tejero fueron estigmatizadas como golpistas y eso dejó la idea de el Ejército había atentado contra la democracia. Y ya no se pudo cambiar esa percepción. Tras todo eso, llegaron otros tiempos políticos y sociales, La sociedad española despertó y empieza otra etapa de más tranquilidad.
Y ya como general, en el Gobierno de Zapatero, le convierten en la máxima autoridad de todos los militares como jefe del JEMAD. ¿Fue una sorpresa para usted?
Bueno, firma el nombramiento el Gobierno, pero la decisión política fue de de la ministra de Defensa Carme Chacón. Es ella quien me llama y me nombra jefe del JEMAD. Lo cierto es que había una tradición en este tipo de nombramientos y tocaba al Ejército del Aire. Era una posibilidad que me nombrara a mí, pero lo cierto es que había muchos compañeros míos que podían serlo también. No me conocía personalmente y después supe que, tras conocerse mi nombramiento, le escribió José Bono y le dijo que había elegido al único militar que votaba al PSOE. Pero se equivocó, porque nunca les voté, lo hacía al PCE. Pero entre nosotros se creó un respeto mutuo que pasó a convertirse en una gran empatía. Y nos la tuvimos siempre.
Tras esta etapa en el Gobierno usted pasa a la reserva militar hasta que llega el 15M y da la sorpresa. Esa decisión de hacerse militante de Podemos no tuvo que ser fácil
Tras pasar a la reserva, sigo muy pendiente de la vida política y veo el proceso del 15M, un proceso de ilusión en la izquierda que pasa por algo y que es necesario. Sentí que volvía la política a tener peso, que había confianza en algunos políticos, que las cosas podían cambiar. Pero seguí ese proceso como un ciudadano más y en sus primeras elecciones voté a Podemos.
Para un militar que ha sido el máximo responsable del Ejército dar ese paso tuvo que suponer una transformación también vital. ¿Qué edad tenía entonces?
En el 2011 yo tenía 63 años. Pero, de repente, alguien de Podemos se acerca a mí y me ofrece participar en política y presentarme como diputado en una lista electoral. Y de ahí paso de hacer una labor de análisis de un partido a pensar que me piden un compromiso.
¿Dijo sí a Podemos a la primera o se lo pensó mucho?
Al principio dudo y no doy el paso inicialmente. Primero, porque lo tengo que consultar con la familia. Ahí hablo con mi mujer y mi hija pequeña y mi primera decisión es que no. Pero luego, me lo vuelvo a pensar, y le doy vueltas a que cuando te piden dar un paso al frente me echo para atrás. Hablo mucho de política, pero luego no soy capaz de dar ese paso. Y entonces recapacito y acepto.
Como buen militar intentaría planificar esta decisión, ¿pero cuándo se dio cuenta de que la política era otra cosa?
Pues planifico casi todo. Pero enseguida me di cuenta de lo que significaba el casi. Y no, no llegué a valorar el impacto mediático que tuvo y la trascendencia que se le dio.
¿Tuvo muchas consecuencias negativas?
Enseguida me doy cuenta de que nada va a ser como antes. Recuerdo una escena en casa de mis suegros. En un pueblo donde tenían mitificado a su yerno por haber sido el JEMAD. Y pasan de eso a decir: "Mira tu yerno, dónde se ha metido, en Podemos". No entendían nada. Pasé, por así decirlo para ellos, de estar en los altares a ser casi un traidor de las Fuerzas Armadas.
"Pasé de estar en los altares a ser casi un traidor de las Fuerzas Armadas"
¿Fue un acto de valentía?
Creo que fue un paso valiente a nivel personal. Pero objetivamente no fui tan valiente, porque yo ya tenía mi pensión tras culminar mi carrera militar. Mi pensión estaba asegurada, en ese sentido no arriesgaba nada. Mis expectativas de crecimiento económico ya estaban culminadas. Valientes, de verdad, son otras personas que saben lo que se juegan, hasta perder un puesto de trabajo u otras oportunidades de crecer. Por eso no hay que mitificar lo que hice.
Hay militares que le llamaron traidor. ¿Fue duro vivir ese momento?
Eso indica cómo son algunas personas. Sin embargo, yo creo que he hecho más labor por el Ejército ahora que antes. Porque defiendo lo que tienen que ser las Fuerzas Armadas como servidores públicos. Que sean plurales, tienen que ser un reflejo de lo que es la sociedad. Nadie habla de bomberos de derechas o izquierdas, o de abogados de derechas o de izquierdas. Se habla de buenos profesionales o malos profesionales. Y eso debería pasar aquí también.
Pero estamos muy lejos de eso, ¿no le parece?. No hay más que ver la reacción que supuso que usted se fuera a Podemos.
Las Fuerzas Armadas, aunque todos reconocemos que son una institución conservadora, tienen que ser un reflejo de lo que es la sociedad. La gente tiene que empezar a ver como algo normal, como ocurre en el resto de profesiones, el juzgar a un militar por ser buen o mal profesional. Tienen que ser tan plurales como es la sociedad. Todavía hay quien asocia a los militares con los golpistas. No puede ser.
Decir 'no a la guerra' dentro del Ejército es un tema aún impensable...
Bueno, pero no tenía que ser así, no tenía por qué existir ese tabú. Tenía que ser normal. De hecho, el militar, por conocer la guerra, es el que más tendría que odiar la guerra. Es como si un bombero estuviera deseando que hubiera fuego para ejercer su profesión. El bombero lo que quiere es prevenir y actúa únicamente en caso extremo. Pues lo mismo con los militares.
¿Cree que, aunque no lo puedan decir, hay muchos militares en contra de participar en guerras?
La guerra es un fracaso de la política, de la diplomacia y de todos. Cuando se actúa, es que ha fallado todo. Y el militar tiene que estar preparado para eso cuando el poder civil se lo diga. Pero un militar no tiene porqué amar la guerra, tiene que ser un pacifista.
"Un militar no tiene porqué amar la guerra, tiene que ser un pacifista"
Parece que son como contradicciones: pacifismo y militar...
Un militar tiene que ser antimilitarista, porque el militarismo es pensar que se utilizan las Fuerzas Armadas como solución política. Lo hemos visto ahora con todo lo que está pasando. Para solucionar problemas en otros países se utiliza la fuerza. No puede ser. Por eso, tenemos que ser educados intelectualmente, mentalmente, para la paz, seas militar, bombero o abogado del Estado. Por eso para mí la clave es educación para la ciudadanía. Ahí queda más por hacer que en otros ámbitos.
¿Eso es lo que usted propone en Podemos?
Eso es lo bonito de la política y por eso a mí me encanta. Y no quiero desprestigiar a la política, porque nadie desprestigia a la Medicina porque un médico se equivoque y corte la pierna buena. Será responsable de sus propias acciones o errores. Por eso defiendo que nadie tiene que hablar mal de la política porque haya políticos corruptos. La política la hacemos todos, el ciudadano que vota y el político que asume la responsabilidad que le otorgan los ciudadanos.
"Fue un partido joven el que valoró que podía ser útil a mi edad"
¿Ha sufrido edadismo a sus 78 años?
Puede que haya quien piense que hice lo que hice porque estoy gagá, porque se me ha ido la cabeza. Pero fue un partido joven el que valoró que podía ser útil a mi edad. Y considero que puedo aportar. Otro problemas es pensar que por tener mucha experiencia, o lo que eso sea realmente cuando tienes ya una edad, vas a servir para afrontar antes los problemas actuales. Seamos realistas, probablemente eso lo afronta mejor la gente más joven.
Pero usted ha dado pasos muy vitales en edad ya muy adulta...
Yo me considero joven, porque todavía creo que puedo aprender de los jóvenes. Eso es lo que me hace a mí pensar que todavía tengo capacidad.
Usted ha tenido responsabilidades militares o de estado desde Felipe González, fue el jefe de las Fuerzas Armadas con Zapatero a las órdenes de Carme Chacón y jefe de gabinete de Pablo Iglesias cuando fue vicepresidente del Gobierno. ¿Con qué etapa se queda?
Hablamos de distintos tipos de jefaturas. No son comparables. Pero yo siempre me quedo con el último libro que he leído y con lo que vivo actualmente. Quiero mucho a mi país, quiero mucho a mi gente y me parece que todo es resultado de lo que me educaron mis padres. Por eso estoy donde estoy, y admiro mucho a la gente que ahora sigue en Podemos, cuando es tan difícil seguir y se juegan tanto. Yo sé que en el proceso evolutivo de Podemos han cambiado muchas cosas y ahora tiene la fuerza que tiene. Pero sigo leal al proyecto porque mantiene el mismo ideal que cuando yo llegué.






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