Nicolás Sartorius: "El avance de la ultraderecha es como 20 golpes de Estado"
El diputado del PCE tan solo llevaba tres días con su escaño cuando vio a Tejero y su tricornio en la tribuna de oradores. Recuerda que se asustó de verdad, horas después, al ver entrar a militares.
A sus 87 años y con una mente privilegiada, reconoce que aquella sublevación no le dejó cicatrices, pero sí la desazón que sintió ante la posibilidad de "volver a la prisión de Carabanchel".

Madrid--Actualizado a
Nicolas Sartorius era diputado del PCE hacía solo tres días, tras sustituir en el escaño al legendario líder de CCOO Marcelino Camacho, cuando el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero entró en el hemiciclo. Aquel 23F de hace 45 años, que recuerda con total nitidez a sus 87 años al disponer de unas vivencias y una mente privilegiadas, estaba en el congreso durante la votación para la elección de presidente a Leopoldo Calvo Sotelo. "Nosotros íbamos a votar no, pero apenas empezaron los primeros a decir su voto a viva voz, empezó todo. No pude ni votar".
Uno de los fundadores de CCOO, además de abogado, político y periodista, y una de las mentes más brillantes de nuestro país, explica a Público el golpe de Estado: "No iban contra los comunistas, aunque no nos quisieran nada, iban contra la democracia". Según recuerda, "la situación era muy mala, había guerra sucia, terrorismo, crisis económica, había cierta irresponsabilidad en algunos sectores, a Suárez se le acosaba por todas partes y se desestabilizaba al Gobierno para provocar su caída."
Y allí estaba este comunista, tras la militancia que mantiene hasta hoy con CCOO, que lo llevó a la cárcel durante siete años y le supuso ser uno de los encausados en el proceso 1001, nombre con el que se conoce al juicio a la cúpula de Comisiones Obreras y que se saldó con condenas de más de 100 años de prisión.
Ni en los difíciles tiempos del franquismo, ni en la transición, ni ahora se conforma ni rinde con lo que pueda venir. Mira con horror el avance de la ultraderecha y lamenta que España tenga una historia -da gusto oírle narrarlo con precisión- de golpes de Estado y guerras entre españoles. Y es que antes de la Guerra Civil, las tres guerras carlistas ya enfrentaron a hermanos y vecinos.
Todos al suelo
Pero Sartorius pasa del análisis histórico a las horas del 23F con agilidad. Así, recuerda que cómo casi todas sus señorías, salvo Santiago Carrillo (PCE), Adolfo Suárez (UCD) y el vicepresidente y general Gutiérrez Mellado, se tiraron al suelo como indicaba a gritos y con tiros el teniente coronel Tejero. "Eso duró muy pocos minutos -recuerda-, enseguida nos sentamos y vimos como se iban llevando fuera del hemiciclo a Carrillo, Suárez, González y al resto". Sartorius estaba sentado entre sus compañeros del PCE, Simón Sánchez y Horacio Fernández, al que todos llamaban El Paisano, su apodo en la clandestinidad en Asturias.
Sartorius no recuerda tener miedo, había pasado ya muchas cosas en la dictadura y conocía bien la cárcel, como otros compañeros, y la tortura. Quizá por ello piensa que el 23F no le dejó cicatrices, aunque sentía lo que su familia tendría que estar pasando fuera y sí se puso en alerta cuando horas después empezaron a llegar militares al Congreso de los Diputados. "Si había militares, la cosa podía ser más seria de lo que nos pareció en un principio", afirma. "Me vi volviendo a Carabanchel", reconoce.
La noche de los transistores
Gracias a un transistor que tenía Abril Martorell (AP), Sartorius y muchos de los diputados secuestrados en el Congreso pudieron conocer la intervención del rey y cómo las cosas iban evolucionando a su favor. Hoy sigue pensando que "Juan Carlos paró el golpe, otra cosa es lo que tuviera hablado con Armada", dice.
Y así, con la rendición de los golpistas, pudo salir del Congreso. Habían pasado toda una tarde, una noche entera y media mañana cuando al fin sus señorías fueron libres. Afuera le esperaba a Sartorius su mujer y su hija, "que llegó corriendo a darme un abrazo, creo que hasta se publicaron fotos de ese momento". Pero no se fueron a casa. Antes pasaron por la sede del PCE "junto a otros compañeros". "Éramos así", afirma.
Nicolás Sartorius señala que en aquel momento "había fuerzas que no querían la democracia" y que en ningún momento tuvo ninguna duda de que se trataba de un golpe de Estado muy serio "que podría haber triunfado". Sin embargo, asegura con contundencia a Público que en la actualidad "el avance de la ultraderecha es como 20 golpes de Estado". Algo que, como reconoce, "me preocupa y ocupa".
Para Sartorius, la ultraderecha solo busca acabar con dos cosas "por las que he luchado toda mi vida: la democracia social y Europa". Y recuerda que en la UE solo quedan gobiernos progresistas en Malta, Dinamarca y España. "Hay que frenar este avance de la ultraderecha como sea", insiste, mientras señala que el fascismo europeo está apoyado desde EEUU por Trump, pero sobre todo por las cabezas empresariales de la revolución digital, como Elon Musk.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.