Gloria Boal, la pasión de una sénior por ayudar a traer bebés al mundo
Una revolucionaria del trabajo que conoció su profesión con el acompañamiento para parir en casa.

Madrid--Actualizado a
Gloria Aurora Boal Herranz empezó a trabajar de matrona en Madrid hace 40 años, momento en el que los partos se habían trasladado a los hospitales. Hoy, con experiencia tanto en centros hospitalarios como en atención primaria, es una matrona experta. Una sénior que ama su profesión. Tanto que, a pesar de haber superado la edad de cotización, a sus 67 años sigue trabajando.
Ha pasado por hospitales como el Doce de Octubre o el Hospital de Móstoles y, desde 2007, trabaja en un centro de salud de San Fernando de Henares. Lo dice sin dramatismo y con una sonrisa: "Voy a volver a pedir la prórroga". La explicación es sencilla y honesta: pasión y vocación infinita. No hace ningún esfuerzo heroico por seguir en activo. Tiene salud física y mental, y eso, para ella, es suficiente. "Si no continuara ejerciendo, sería voluntaria, estoy segura", cuenta.
Está bien, se siente capaz y, sobre todo, va contenta a trabajar. En la alegría en el trabajo que muestra Gloria no hay resistencia ni sacrificio: hay una ilusión que continúa intacta. Ya que sigue con las mismas ganas que el primer día porque es donde más puede aportar y porque, además, le hace bien. Mientras otros sueñan con jubilarse para empezar a vivir, ella vive tranquila como matrona. Eso es lo que le realiza y le hace feliz.
Gloria también mira atrás con perspectiva histórica. Recuerda cuando las matronas estaban profundamente integradas en la vida de los barrios, cuando conocían a las familias por su nombre y su papel era cercano, casi doméstico, especialmente con las madres. Con la hospitalización de los partos y la profesionalización extrema, esa cercanía se perdió durante un tiempo. Hubo incluso épocas en las que la pareja no podía estar presente en el parto. Luego llegaron las matronas de atención primaria, el lugar que ella ocupa desde hace casi 20 años. Y ahí, a sus ojos, se recuperó la esencia: la relación cercana, ese el acompañamiento continuo con el que nacen los vínculos. Eso es lo que más le gusta de su trabajo.
Su profesión también la ha transformado por dentro. Según ha explicado a Público, cuando empezó era muy tímida y profundamente introvertida. Afrontar el trato constante con mujeres en momentos tan vulnerables fue un reto enorme. Hoy lo recuerda con satisfacción. El trabajo ha fortalecido su autoestima, obligándole a crecer, a comunicarse mejor y a confiar en sí misma.
Gracias al trabajo llegaron las amistades y viajes a congresos que recuerda como experiencias muy gratificantes. Pero también llegó la docencia enseñando lo aprendido tras tantos años. A base de esfuerzo y práctica ha desarrollado habilidades comunicativas que nunca imaginó tener. Es la prueba de que el desarrollo personal y el profesional muchas veces van de la mano. Y no duda ni un segundo que "volvería a elegir la misma profesión y a los mismos compañeros".
Actualizaciones sanitarias
Cuando hablamos de edadismo, Gloria lo relativiza. En el ámbito sanitario todo cambia constantemente: herramientas, protocolos, conocimientos. Para ella, el problema no es la edad, sino la capacidad de adaptarse y mantenerse actualizada. Afirma que mientras el cuerpo y la mente respondan, mientras haya ganas de aprender, la edad es solo un número más en la historia clínica.
También recuerda que la enfermería ha sido históricamente una profesión feminizada. Hasta 1977 la formación sanitaria estaba segregada por género y ni siquiera era universitaria. Los primeros hombres que se especializaron como matronas en España llegaron en los años 80 y no fue hasta 2011 cuando la RAE incorporó oficialmente el término "matrón". Gloria cuenta que muchos de sus compañeros llegaron a la especialidad después de años ejerciendo como enfermeros.
Una larga trayectoria que se plasma en varios textos
Su trabajo atraviesa la vida de las mujeres desde el primer latido hasta los primeros días de crianza. Las matronas cuidan el cuerpo, pero también el bienestar emocional, la confianza y la autonomía. Están presentes en uno de los momentos más importantes de la vida: el embarazo. Incluso antes y después. Son consejeras de salud, de planificación familiar así como acompañantes constantes en la salud sexual y reproductiva. Gloria lo resume sin grandes palabras: "Es estar ahí cuando hace falta". Y lleva más de 40 años haciéndolo.
Una vida dedicada a la profesión de matrona le ha dado para mucho. Ha plasmado los avances en investigación y algunas recomendaciones dedicadas a las madres en el libro Miniguía práctica en obstetricia: puerperio y recién nacido, pero también en artículos, entre ellos el dedicado al uso de pezoneras durante la lactancia materna. Su participación en iniciativas de Salud Pública y su colaboración en encuentros digitales la convierten en una profesional muy activa. Además, sus aportaciones en publicaciones y revistas especializadas de enfermería y obstetricia avalan su experiencia de décadas.

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