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Bush comienza una gira para apoyar las aspiraciones a la OTAN de Ucrania y Georgia

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Un firme apoyo a Ucrania y Georgia, y un llamado a aumentar los efectivos en Afganistán, será el mensaje del presidente de EE.UU., George W. Bush, en su gira por Europa del Este que comienza mañana para asistir a la cumbre de la OTAN.

Bush partirá a primera hora de mañana para un viaje que le llevará a Ucrania, Rumanía, Croacia y Rusia, esta última una etapa anunciada prácticamente en el último momento y que le servirá para despedirse de Vladímir Putin, un presidente ruso con el que ha mantenido una relación llena de altibajos a lo largo de ocho años.

El "plato fuerte" de la gira será, naturalmente, la cumbre de la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) en Bucarest entre el miércoles y el viernes, a la que asistirá Putin por primera vez.

Se espera que los aliados inviten a ingresar a Croacia, Macedonia y Albania y aborden la posibilidad de un "plan de acción" que abra el camino para la entrada futura de Ucrania y Georgia.

Putin se opone al ingreso de Ucrania y Georgia -antiguas repúblicas soviéticas- en la órbita de la Alianza, precisamente una de las premisas en las que Estados Unidos se muestra más firme.

"Creo que una de las señales que debemos enviar es que hay un claro camino adelante para Ucrania y Georgia", afirmó Bush esta semana en una entrevista con medios europeos orientales.

"La OTAN se beneficiará, y Ucrania y Georgia se beneficiarán, si hay, y cuando haya, el ingreso", agregó el presidente de EE.UU.

Esta posición lo enfrenta con Alemania, Francia y otros Gobiernos occidentales de peso, entre ellos España, que no están convencidos de que sea el mejor momento para alentar a Kiev y Tiflis, ante el temor a las repercusiones que ello pueda tener en los lazos con Moscú.

El presidente estadounidense pretende presionar también a los aliados para un aumento de las tropas de la fuerza de la Alianza en Afganistán.

"Parte de nuestra misión colectiva en Rumanía para la reunión de la OTAN es alentar a la gente a tomar en serio nuestras obligaciones", explicó en esa entrevista.

Estados Unidos prometió el envío de 3.200 infantes de Marina más para una fuerza internacional que cuenta con cerca de 56.000 soldados, apenas un tercio de los que solo EE.UU. despliega en Irak, un país de menor tamaño y geografía menos hostil que Afganistán.

Durante su estancia en Rumanía, Bush se reunirá también con el presidente Traian Basescu y el primer ministro Calin Popescu Tariceanu.

A ellos les expresará cómo el hecho de que se celebre la cumbre de la OTAN allí es "testimonio de cómo la ampliación de la Alianza ha contribuido a la transformación con éxito de Rumanía y otras nuevas democracias", en palabras del consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley.

Un mensaje similar de apoyo a las reformas democráticas será el que lleve en la primera etapa de su viaje, a Kiev, donde se reunirá con el presidente Víctor Yúshenko y la primera ministra Yulia Timoshenko.

Tras Bucarest, la gira presidencial llevará a Bush a Croacia, uno de los países a los que se invitará a formar parte de la OTAN.

Durante su estancia, el presidente se reunirá con las autoridades del país y participará en un almuerzo con los representantes de los tres nuevos países invitados a integrarse en la Alianza.

La gira culminará en Sochi, una ciudad balneario rusa a orillas del mar Negro, en la que tendrá lugar la que posiblemente sea la última reunión entre Bush y Putin, el hombre al que, de modo célebre, el presidente de EE.UU. miró a los ojos y vio "su alma".

Desde aquel entonces, en 2000, las relaciones entre los dos países se han enfriado gradualmente. En los últimos meses han sido motivo de irritación la independencia de Kosovo, reconocida por Washington, y los planes de EE.UU. de desplegar un escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.

El objetivo de la reunión, a la que en principio asistirá también el presidente electo ruso, Dimitri Medvédev, es dejar las relaciones encaminadas "de modo que estén en buena forma para entregarlas a sus respectivos sucesores", según Hadley.

Washington indicó su disposición a tratar, durante esa reunión, el escudo antimisiles para buscar un modo de "dar confianza" a Rusia de que el sistema no se dirige contra Moscú.