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Caen dos diputados británicos por el escándalo de los gastos

Los dos parlamentarios, un laborista y un conservador, falsearon sus cuentas.

LOURDES GÓMEZ

La saga de los excesos en las partidas de gastos de los diputados británicos se cobró ayer las primeras bajas en las altas esferas de los dos principales partidos, el Laborista y el Conservador. El primer ministro, Gordon Brown, suspendió del Grupo Parlamentario Laborista a su especialista internacional en cambio climático, Elliot Morley (ex secretario de Estado de Agricultura), debido a las "graves alegaciones" sobre las dietas que el diputado ha cargado a Hacienda en los últimos años.

Morley se embolsó cerca de 18.000 euros para pagar los intereses de una hipoteca que había vencido 18 meses antes. El diputado se disculpó de su "error y descuidada contabilidad" y puede acabar fuera del partido. "Cuando la acción disciplinaria sea necesaria, actuaremos inmediatamente", dijo Brown en su más decisivo contraataque desde que saltó el escándalo hace siete días.

Tanto o más vergonzosa es la situación de Andrew Mackay y su mujer, Julie Kirkbride, ambos diputados conservadores, que han costeado las hipotecas de sus dos viviendas con fondos públicos. Los parlamentarios con escaños fuera de Londres tienen derecho a reclamar subvenciones de hasta 27.000 euros anuales para mantener una residencia, pero este matrimonio no aportaba un céntimo de su bolsillo por ninguna casa.

Al desvelarse la trampa, Mackay dimitió como asesor del líder tory, David Cameron, y su futuro parlamentario pende de un hilo. La última palabra la tiene la población de su distrito electoral, que puede forzar su destitución o rechazar su candidatura para las elecciones que deben celebrarse en menos de un año. Su mujer, de momento, ha salido ilesa del embrollo.

Las revelaciones publicadas la semana pasada en el diario The Telegraph, que se ha hecho con un disco con datos de los gastos parlamentarios a cargo del erario público durante los últimos cuatro años. La tormenta se avecinaba desde hace tiempo, pero ni el Gobierno ni la oposición introdujeron medidas a tiempo para amortiguar el daño. Sin embargo, la reacción que se ha producido ahora disculpas públicas, devoluciones de dinero y dimisiones no ha logrado consensuar las posiciones para reformar el sistema de dietas adicionales a los salarios de los diputados.

El escándalo ha estallado en la recta hacia las elecciones al Parlamento Europeo y la renovación de algunos escaños municipales. El goteo de abusos y trampas de los políticos ha eclipsado el inicio de la campaña europea de todos los partidos. Ayer pasó factura a Brown, que tuvo que entremezclar la explicación de su programa electoral con un llamamiento a sus diputados. El primer ministro dejó claro que "las irregularidades y transgresiones" han de ser corregidas "inmediatamente".

Cameron quería convertir los comicios europeos en un referendo al liderazgo del primer ministro. El líder tory va sacando puntos a su rival político en la gestión de la crisis y se anticipó a amenazar con la expulsión del partido a los que no puedan justificar moralmente los miles de euros que vienen cargando a Hacienda. Pero los analistas sugieren que el daño se extenderá por igual entre los representantes de los grandes partidos y, en las urnas, los frutos los recogerán las formaciones de extrema derecha y las que reclaman la salida de la Unión Europa.

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