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Calumnias y mentiras sobre Educación para la Ciudadanía

JUAN JOSÉ ABAD

Un amigo me ha enviado una web titulada: "Educación para la Ciudadanía. Algunos apuntes sobre lo que el gobierno Zapatero está enseñando a tus hijos", donde figuran textos de varios manuales de Educación para la Ciudadanía. Todos parecen manipulados y sacados de contexto; pero quiero hacer hincapié en una cita de mi libro (McGraw-Hill) que dice: "Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres mayores. Si no los imitarían y la sociedad no progresaría". Este texto fue utilizado para el titular de portada de ABC del pasado 30 de enero.

Este diario, con gruesos caracteres, señaló: "Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros". En el interior aparecía la frase completa, pero sin citar a su verdadero autor. La misma frase apareció en el blog de A. García Barbeito y en un artículo de Marta Santín, en el semanario ALBA, como ejemplo del supuesto adoctrinamiento socialista. Pues bien, la frase, tal y como figura en estos casos, es una indecente calumnia. Mienten de manera sucia y descarada porque la frase es de André Maurois (escritor francés de signo más bien conservador) y aparece en un apartado titulado "analiza críticamente los siguientes pensamientos".

Es evidente que las mentiras no son más que una rastrera maniobra contra la asignatura y el Gobierno actua

Además, es un ejemplo del tema que explica la defensa de las relaciones armoniosas entre diferentes generaciones, la obligación de atender a las personas mayores y a los discapacitados. En la página anterior recojo un texto que denuncia la situación de indigencia de numerosas personas, sobre todo mujeres, de edad avanzada.

Es evidente que las mentiras no son más que una rastrera maniobra contra la asignatura y el Gobierno actual. Maniobra que comenzó con una disparatada pastoral de 23 de noviembre del 2006 y continuó con el torticero panfleto titulado El catecismo del buen socialista de la Fundación FAES (19-10-2007). A los obispos y el PP, la reciente sentencia del Supremo parece que les ha exaltado más sus ataques y descalificaciones. Ellos aman a Dios (a su Dios) sobre todas las cosas y, por tanto, se sienten con derecho a joder al prójimo.

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