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Cameron trata de ganarse la confianza de los votantes

Reuters

Alentado por un claro triunfo en el debate final en televisión, el líder conservador David Cameron trató el viernes de convencer a los votantes en una ajustada carrera presidencial de que pueden confiarle el futuro británico.

A una semana de las elecciones, encuestas rápidas entre los televidentes juzgaron a Cameron, de 43 años, como el vencedor del tercer y último debate televisivo realizado el jueves en la noche.

El líder de los Liberales Demócratas, Nick Clegg, también de 43 años, se ubicó en segundo lugar, mientras que el primer ministro Gordon Brown, de 59, quedó último.

"Las elecciones no se han terminado. Ahora estamos entrando en la parte más enérgica e importante de esta campaña (...) No doy nada por sentado", dijo Cameron durante una pausa de la agitada campaña en un colegio en Derby, en el centro de Inglaterra.

Los conservadores de centro-derecha de Cameron, que luchan por derrocar al Partido Laborista de centroizquierda tras 13 años en el poder, han visto una disminución durante las últimas semanas en la ventaja que habían logrado en los sondeos.

La mayoría de las encuestas sugiere que Reino Unido tendrá su primer Parlamento sin la mayoría absoluta de ningún partido político desde 1974.

Eso podría privar a los conservadores de una posibilidad para gobernar solos y aplicar la totalidad de su programa.

Las encuestas sugieren que aunque muchos votantes están cansados de Brown, no están seguros en confiar en Cameron, un ex ejecutivo de relaciones públicas que proviene de un entorno super privilegiado.

Con la ventaja obtenida en el debate, Cameron intentó construir esa confianza al lanzar un "contrato con los votantes" que incluye políticas conservadoras clave como limpiar la política, impulsar el crecimiento económico y abordar los problemas sociales.

Esto fue calificado inmediatamente por los laboristas como "un truco". Pero la campaña laborista estaba todavía luchando por superar la metida de pata de Brown del miércoles, cuando fue sorprendido calificando a una votante laborista como "intolerante".

Muchos en los mercados financieros han expresado temores de que un Parlamento sin una mayoría absoluta podría llevar a un estancamiento político y retrasar medidas sobre el déficit.

El debate se centró en la economía, pero ninguno de los candidatos entró en detalles sobre cómo abordar el récord en déficit presupuestario, estimado en cerca de un 11 por ciento del Producto Interno Bruto.

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