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Carlos ‘el Maradona’: auxiliar a un accidentado le costó la vida

Carlos Jorge Rado, de 21 años, murió arrollado por una furgoneta hace una semana en la M-40 de Madrid cuando trataba de ayudar a una víctima de un accidente

DIEGO BARCALA

Iván no duerme desde el jueves pasado. Sólo tiene una imagen en su cabeza: su primo, en mitad de la M-40, temblando de agonía.

Iván y Carlos volvían el viernes de fiesta cuando vieron un coche aplastado contra el arcén. Se pararon para ayudar. Cruzaron tres carriles con el chaleco reflectante y encontraron al conductor con medio cuerpo fuera y sangrando por el cuello. Al poco rato, una furgoneta embistió a Carlos que salió despedido. 'Me dio tiempo a saltar, busqué y no le veía', recuerda Iván. 'Empecé a gritar: ‘¡Maradona, Maradona!' y estaba tirado de la carretera tiritando'.

Maradona es Carlos Jorge Rado, de 21 años. 'De pequeño no paraba con la pelota y se quedó con el apodo', matiza la madre de Iván. Carlos creció en el poblado gitano de chabolas de la huerta de San Fermín, en el barrio del mismo nombre del sur de Madrid. Era el tercer hermano de una familia de feriantes de nueve hijos. El que peor lleva su pérdida es Giovani, el pequeño, de diez años. Joselito y Pedro, de 13 y 14, todavía no asumen que su hermano mayor, con quien compartían habitación, no aparecerá más con sus bromas.

'En cuanto juntaba dinero compraba ropa de marca'

El Maradona, 'el hijo de El Rey (el apodo de su padre)', como le identifican en el barrio era el más presumido de sus innumerables primos. 'En cuanto juntaba dinero compraba ropa de marca', cuenta su prima Estrella. En el salón de la casa se van incorporando familiares para elogiar su 'buen corazón'. Todos menos sus padres, refugiados con el resto de la familia en Seseña (Toledo), para superar el dolor.

El Maradona no tenía novia. 'Un poco aquí y allá', resume su primo Iván con una de las pocas sonrisas que le salen. 'Lo único que quiero ahora es que le metan en la cárcel al de la furgoneta', concluye.

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