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La casilla de la Iglesia atrae a las rentas más altas

Los obispos reciben por el IRPF lo mismo que las ONG, pese a que cosechan un millón menos de cruces en las declaraciones

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Más de 20 millones de contribuyentes están llamados a participar en la Campaña de la Renta 2008, que arrancó ayer. Según datos del año pasado, cerca de siete millones de ellos marcarán una X en la casilla de la Iglesia católica, por unos ocho millones que lo harán en la de Otros Fines de Interés Social contabilizando en ambos casos a los más de dos millones de declaraciones en que se marcan las dos. Las ONG recaudaron el año pasado por este procedimiento 244 millones de euros, frente a los 241 de los obispos. El millón de apoyos de diferencia entre ambas opciones apenas se notó, debido a que la casilla de la Iglesia es la preferida de los contribuyentes con las rentas más altas.

Cada vez que un contribuyente marca una de estas casillas, el 0,7% de sus impuestos deja de engrosar la caja común gestionada por el Estado y engrosa las arcas de la jerarquía católica, o bien de distintas ONG (el 35% de ellas, también pertenecientes a la Iglesia). Cerca del 12% de declarantes marca además las dos casillas, que no son excluyentes, lo que se traduce en un 1,4% de sus impuestos fuera del control estatal.

La solidaridad con sus creencias y principios la pone cada ciudadano que pone un aspa, pero el dinero lo paga el conjunto de los españoles. Según datos de los propios beneficiados, el Estado dejó de ingresar el año pasado por estas casillas 485 millones de euros, que hubieran servido para fines de interés común.

El precio que paga el conjunto de contribuyentes por cada casilla que se marca es bien distinto según quién ponga la señal. Cada cruz sobre el apartado de fines sociales costó el año pasado 30,4 euros, mientras que las de la Iglesia salieron a 34,9 euros (casi cuatro millones de euros más, pese a que recibieron un millón menos de cruces). La explicación técnica habla del mayor poder adquisitivo de los que optan por la Iglesia, pese a que el porcentaje de cruces de las ONG se ha incrementado, mientras que el de la Iglesia se mantiene sólo gracias a los que marcan las dos casillas.

En 2006 (todavía con el porcentaje del 0,52% del IRPF), las ONG recibieron 167,8 millones de euros, con prácticamente las mismas casillas marcadas, lo que supone que cada X a favor de Otros Fines supuso un gasto de 21,79 euros. En el caso de la Iglesia, la media fue de 25 euros.

La contestación a este modelo es especialmente clara en el caso de la Iglesia católica, institución que se beneficia del dinero de todos los ciudadanos creyentes o no, que ven mermada la capacidad de las Administraciones públicas frente a un 'impuesto religioso' para el culto y clero que se perpetúa desde hace 30 años, en virtud del Concordato. El porcentaje además se ha ido incrementando y de continuar posiblemente se extienda a otras confesiones religiosas.

Distinto es el caso de las ONG, donde existe un consenso social generalizado a la hora de reconocer la labor social que realizan. Aquí, el conflicto llega a la hora de decidir cómo hacer llegar los fondos públicos a estas organizaciones. De hecho, las propias asociaciones propusieron la pasada semana que se les otorgara una 'cuantía mínima', como sucede ya ahora en el capítulo de la Cooperación Internacional.

En opinión de las asociaciones sociales, esta cantidad no debería ser inferior a los 300 millones de euros. Cuando arrancó el sistema, en 1989, las ONG recibieron 45 millones de euros. Entonces, la diferencia con la Iglesia católica era abismal, pues el Episcopado recibía 83,2 millones de euros (la mitad de ellos proveniente del complemento presupuestario, desaparecido ya en la anterior campaña).

La asociación Europa Laica y otras muchas instituciones han lanzado una campaña para pedir a los ciudadanos que no marquen ninguna de las dos casillas en su declaración. Su presidente, Fernando Delgado, apuntó a este diario que 'hoy la Iglesia católica española vive en un verdadero paraíso, presuntamente al margen de la ley'.

Entre las razones para no marcar la X de la Iglesia, Europa Laica apunta que 'ninguna convicción debe ser privilegiada por el Estado' y que 'los fieles de cada religión deben autofinanciar su culto y clero'. Además, esta asociación informa de que quien marca la casilla de la Iglesia, 'contribuye a confundir los asuntos del Estado (que son públicos) con los de la Iglesia católica (que son privados)' y 'obliga al Estado a utilizar dinero de todos los ciudadanos para financiar el culto y el clero, así como para mantener diócesis, seminarios, asambleas, congresos, realizar manifestaciones políticas y lanzar enormes y costosas campañas de propaganda', como la reciente del lince contra la reforma del aborto.

En cuanto a las ONG, Europa Laica insiste en que 'los bienes de interés social son tan importantes que el Estado debe financiarlos en base a los fines sociales a los que respondan y no dejarlos a la voluntad del contribuyente o a los vaivenes de la recaudación del IRPF'. Para la asociación, 'la financiación de estos fines sociales debe ser definida por el Parlamento y, por lo tanto, debe formar parte de la política del Estado, ateniéndose al interés general, de forma precisa y transparente'.

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