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Catherine Deneuve prefiere "el glamour a l'amour"

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La actriz francesa Catherine Deneuve desplegó esta noche en Madrid esa rara habilidad que es el glamour intelectual afirmando, en la presentación de una gala benéfica, que prefiere "el glamour a l'amour" ("el glamour al amor").

Con esa naturalidad para recitar frases que las estrellas más avispadas parecen robar de sus mejores guiones, la musa de directores tan dispares como Luis Buñuel, Roman Polanksi, Lars Von Trier o Manoel de Oliveira, ofreció una breve rueda de prensa para apoyar una subasta benéfica de doce botellas de champán Moet & Chandon, firmadas por grandes estrellas.

La recaudación irá a parar a la Fundación Casa del Actor, que ofrece un retiro digno a una profesión en la que "la jubilación no la marca la edad, sino la falta de oportunidades", reconoció la protagonista de "El último metro" o "Tristana".

Enfundada en un traje de terciopelo negro con cuello barco y unos zapatos de raso verde, conquistó a los presentes chapurreando español, intercalando alguna frase de ese italiano que aprendió junto a Marcello Mastroiani y mostrándose engañosamente cercana.

Como regodeándose en su propia demostración de glamour, rechazó las teorías de que éste sea una especie en extinción, a pesar de que sus grandes maestros en la disciplina, como Ives Saint Laurent, hayan desaparecido.

"Las reglas han cambiado, pero el glamour existe. Antes consistía en enseñar y ahora en ocultarse", resumió la actriz, "lo único que pasa es que la moda ha sido tomada por las grandes compañías y siempre hemos sabido que la alta costura nunca será rentable".

Ella, a sus 66 años, no ve de cerca la retirada. "Si me preguntáis sobre la jubilación, estáis anticipándoos demasiado", expresó. "Mientras tenga ganas suficientes seguiré. Cuando se acaben, espero tener la sabiduría de dejarlo". De momento, ya está rodando de nuevo con François Ozon.

Y es que su esplendor parece perenne. "No soy la misma persona que cuando realicé 'Belle de Jour'. La vida ha transcurrido, pero he tenido la suerte de hacer papeles que se adaptaban a los cambios de mi vida real", aseguró.

Desde que desarrolló "una frialdad que era en realidad más reserva, timidez" en sus primeras películas hasta encarnar a esas damas sólidas de los últimos grandes títulos del cine francés, como "Pola X", "Place Vendome" o "Cuento de Navidad", ha alcanzado ese punto mágico en el que por fin "se produce esa armonía entre lo que somos y lo que parecemos".

Rodeada de tonos dorados a propósito de la bebida más sofisticada, Deneuve comentó cómo lo que más le hace "burbujear" ahora mismo es "la injusticia de un mundo que permite que haya gente que no pueda alimentarse" y asegura que esa efervescencia es necesaria para pasar a la acción.

Hablando de Justicia, pero esta vez con mayúsculas, no faltó mención a Roman Polanski, con quien trabajó en "Repulsión" y a quien mostró su apoyo frente a la extradición solicitada por Estados Unidos por un juicio abierto por violación a una menor.

"Estoy muy sorprendida pero a la vez no me sorprende nada teniendo en cuenta la mentalidad puritana de los Estados Unidos", aseguró. "Que sigan 35 años después persiguiendo a alguien cuando la propia chica ha retirado los cargos es cuanto menos curioso".

Mirando hacia su país, reconoció haber oído hablar del rodaje de Woody Allen con Carla Bruni en París, pero al preguntársele si se imagina al presidente del gobierno francés, Nicolás Sarkozy, haciendo también un papel exclamó: "No creo que tuviera tiempo de dedicarse a algo que no sea un trabajo de Estado".

El propio Allen es una de las personalidades cuya firma cotizaba en las botellas que se subastaron hoy, junto a Penélope Cruz, Antonio Banderas, Melanie Griffith, John Malkovich, Javier Bardem, Meryl Streep, Colin Firth, Mirtha Ibarra, Joan Chen, Eduardo Noriega y Pedro Almodóvar.

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