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Cayo Lara cuenta al rey su plan para mandarlo al paro

El líder de IU se ha presentado al monarca con una insignia republicana, y le ha transmitido su deseo de instaurar la III República

I. A.

El rey recibió este lunes en el palacio de la Zarzuela a un invitado de lo más inusual. El monarca, acostumbrado a que los que pasan por su casa halaguen su trabajo por la democracia y por la estabilidad del sistema, se encontró precisamente con quien opina todo lo contrario y pretende enviarlo al paro tras instaurar la III República española.

En su primer encuentro con el rey desde que lidera la federación, el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, no tuvo tapujos a la hora de explicar al monarca, “detalladamante”, el modelo de Estado que defiende su formación. “El rey ha tenido información de primera mano de lo que es nuestro trabajo por un Estado federal, solidario y republicano, y nuestra labor para alcanzar la llegada de la III República”, explicó el líder de IU tras el encuentro.

En cambio, Lara no se atrevió a exigirle directamente que se jubile, tal y como le ha solicitado en varias ocasiones a través de los medios de comunicación, ni le trasladó las acusaciones de su colega de federación, el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, multado por llamar “corrupto” e “hijo de crápula” al monarca. El líder de IU fue este martes el invitado de Juan Carlos I, y, en esa condición, mantuvo las formas pese a su profunda oposición a la monarquía parlamentaria.

Además de los asuntos más estructurales, el jefe del Estado y el coordinador general de IU charlaron durante una hora sobre la actualidad política, social y económica del país, en un encuentro calificado por Lara como “cordial y sincero”.

El líder izquierdista compartió con el monarca una de las principales exigencias de su partido en los últimos años: la reforma electoral. Cayo Lara denunció en palacio que a IU le cueste entre siete y ocho veces más que al PSOE y al PP lograr un escaño. Le explicó, también, que el actual sistema electoral “no cumple con las mínimas exigencias de proporcionalidad y representatividad” de un estado de Derecho, “además de ser anacrónico” tras los años pasados desde su creación.