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El CES cuestiona las medidas contra la crisis y pide gravar más el capital

En su memoria anual ve de "dudosa eficacia" los 400 euros y propone subir impuestos a los ricos

B. CARREÑO

El Consejo Económico y Social (CES), lo que muchos consideran como la "cocina del Diálogo Social", propinó este jueves un contundente tirón de orejas al Gobierno por la "relativa" eficacia de la mayoría de las medidas adoptadas contra la crisis. Las rebajas de impuestos, como el cheque de los 400 euros o la supresión del Patrimonio, fueron las principales dianas de la institución.

El CES, que es un órgano consultivo del Gobierno compuesto por patronal, sindicatos y tercer sector (consumidores, etc...), presentó este jueves su memoria anual, en la que hace balance de la situación socio-económica de España en 2008 y aprovecha para evaluar las medidas del denominado Plan E para salir de la crisis.

Casi todas las estrellas del plan quedan mal paradas bajo la lupa de este organismo, que dispara contra la "verosimilitud" de los presupuestos que se habían aprobado para el ejercicio 2009 por desfasados. El texto incluye también una fuerte crítica a las reformas fiscales llevadas a cabo. En concreto dice que la rebaja de 400 euros del IRPF es de una "eficacia dudosa" y en que no beneficia a las rentas más bajas. Además, cree que el momento elegido para suprimir el Impuesto del Patrimonio es "cuestionable" y recuerda que es una medida difícilmente "reversible", que sólo beneficia a las rentas más altas, por lo que pide su recuperación.

De hecho, el organismo cree que la mejor forma de enfrentarse a las necesidades de gasto público es luchando contra el fraude fiscal y "si fuera necesario" diseñando nuevos impuestos dirigidos a los colectivos con rentas más altas. Con fines recaudatorios, también pide que se graven las rentas del capital: que se elimine la deducción por cobro de dividendos (actualmente de 1.500 euros), que tributen las operaciones especulativas en bolsa (una demanda tradicional de la izquierda más radical) y que se reestructure la tributación de los beneficios de las empresas.

En cuanto al otro buque insignia del Plan E, el Fondo de Inversión Local de 8.000 millones de euros, el CES ve "deseable" que las inversiones a cargo de este fondo "además de crear empleo, contribuyeran a aumentar la productividad o la utilidad social evitando las obras suntuarias o meramente estéticas". Los deseos del organismo llegan tarde porque la mayoría de las obras ya están licitadas. La institución cree que el plan de obras municipal es la iniciativa más enfocada a impulsar la demanda pero lamenta que su combinación con otras medidas "contractivas", como la reducción de plazas de empleo público o el recorte del gasto corriente limita "el efecto expansivo del programa".

Tampoco las líneas de liquidez del ICO aprueban el examen ya que el CES dice que con independencia de su "eficacia relativa" para reactivar el crédito, implicarán un aumento de la deuda pública y también del déficit, "contrariamente" a lo que dicen "las instancias políticas responsables". Los agentes sociales piden que el Estado haga un esfuerzo en el terreno de la "transparencia" de las cuentas públicas, debido al coste de las medidas.

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