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Chávez retira a su embajador de Perú

El gobierno venezolano inicia la "evaluación integral" de las relaciones por el asilo a Rosales

CLODOVALDO HERNÁNDEZ

El Gobierno de Venezuela ordenó a su nuevo embajador en Lima, Arístides Medina, que suspenda su traslado a la capital peruana en protesta por el "asilo humanitario" otorgado al dirigente opositor y ex alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales.

Esta decisión del Ejecutivo bolivariano puede ser sólo la primera medida sancionadora de otras que podrían tomarse en los próximos días, ya que la Cancillería venezolana anunció el comienzo de la revisión estructural de las relaciones diplomáticas con Perú.

Para Venezuela, el beneficio que ha concedido el Gobierno de Alan García a Rosales no está justificado, ya que no se trata de un perseguido político sino de un funcionario público que iba a ser procesado por presuntos delitos de corrupción administrativa y enriquecimiento ilícito. "Esta decisión constituye una burla al derecho internacional, además de ser un duro golpe a la lucha contra la corrupción y un agravio al pueblo de Venezuela", señala una nota oficialdifundida por la Cancillería venezolana.

Horas antes de que Lima anunciara la concesión del estatus de asilado a Rosales, Caracas entregó a la delegación peruana de Interpol la documentación judicial requerida para la captura del prófugo. El pasado 21 de abril, la jueza de la Sala 19 de Caracas, Reina Morandy, dictó orden de privación de libertad contra Rosales por el delito de enriquecimiento ilícito. En el momento de cursar este requerimiento, el ex alcalde de Maracaibo ya se encontraba en paradero desconocido. Horas después reapareció en Perú.

La irregularidad fue detectada por la Contraloría General de la República al analizar las declaraciones juradas de patrimonio de Rosales entre 2002 y 2004, cuando el dirigente opositor era gobernador del Estado de Zulia, la provincia petrolera más importante del país. De acuerdo con esa investigación y con las realizadas posteriormente por la Asamblea Nacional, Rosales posee fincas ganaderas, residencias y locales comerciales tanto en Venezuela como en Florida, por un valor muy superior a sus ingresos declarados.

Rosales fue elegido en diciembre alcalde de Maracaibo. Sus antecedentes profesionales siempre han sido muy confusos. Sólo se sabe que antes de entrar en política era maestro de escuela primaria. Rosales, de 57 años, anunció ayer que su objetivo es trasladar a Lima a su mujer y a sus diez hijos.

Rosales fue el principal rival de Chávez en las elecciones presidenciales de 2006, cuando el mandatario venezolano fue ratificado para un periodo de seis años. Pese a su derrota, emergió como uno de los principales líderes de la oposición, con su partido Un Nuevo Tiempo.

Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Perú han sufrido altibajos en los últimos años. Perú se ha convertido en un santuario para los opositores venezolanos que se han declarado perseguidos políticos.

Además de Rosales, las autoridades peruanas han concedido asilo al ex presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, Carlos Ortega, tras escapar de la cárcel donde cumplía condena por planificar la huelga petrolera que colapsó Venezuela entre 2002 y 2003. Otro prófugo de la justicia venezolana que ha encontrado refugio en Perú es Eduardo Lapi, un democristiano condenado por delitos de corrupción durante su etapa como gobernador de Yaracuy, el centro del país.

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