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China crece un 10,3% y aviva el fantasma del sobrecalentamiento

La inflación sube un 3,3% en 2010. Pekín podría aprobar una apreciación del yuan

DAVID BRUNAT

El PIB de China creció el año pasado un 10,3%. Un dato que hace poco tiempo era visto como una señal de músculo económico y que hoy, sin embargo, es recibido con preocupación. En el último trimestre de 2010, China creció un 9,8%, dos puntos por encima de lo esperado, mientras la inflación cayó a 'sólo' un 4,6%, también dos puntos más de lo deseado por Pekín. En el conjunto de 2010, la inflación se disparó un 3,3%.

Los datos publicados ayer por el Buró Nacional de Estadística (BNE) muestran una China incapaz de hacer frente al sobrecalentamiento. Por eso, los analistas esperan medidas drásticas para desacelerar el crecimiento del PIB y sofocar el aumento de los precios, que en el caso de los alimentos alcanza cotas de hasta un 7,2% anual.

Los precios en el mercado inmobiliario crecen un 10% mensual

'La presión de la inflación se ha intensificado en enero y va a seguir haciéndolo durante el año, sobre todo a raíz del fuerte crecimiento del PIB en el cuarto trimestre', confirmó Isaac Meng, economista del BNP Paribas en Pekín.

Evitar el sobrecalentamiento de su economía sigue siendo el principal caballo de batalla del Gobierno chino. Más cuando algunos analistas, como Francis Cheung, del grupo inversor CLSA, auguran un pico del 7% para el IPC chino y una inflación global de los alimentos del 15% a mediados de año. Eso podría suponer un auténtico descalabro para la estabilidad de la segunda economía del planeta, más si se tiene en cuenta que el mercado inmobiliario alcanzó aumentos de precio el año pasado de hasta un 10% mensual.

'Confiamos plenamente en que controlaremos el nivel de los precios en 2011', aseguró Ma Jiantang, comisionado del BNE, única voz oficial en pronunciarse. Medidas como restricción al préstamo, aumentos de los tipos de interés y reducción de liquidez pueden dar la clave del enfriamiento para Pekín. Nada más publicarse los datos, las bolsas asiáticas cayeron por miedo a que China endurezca su política monetaria.

Sin embargo, el arma más resolutiva de los legisladores podría ser la apreciación de su moneda, el yuan, un movimiento ampliamente demandado por Estados Unidos. Se espera una apreciación del 5% para este año, aunque los analistas consideran que el yuan está entre un 10% y un 60% por debajo de su valor real de mercado.

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