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El chut indescifrable

No hay quórum en las teorías que tratan de revelar el secreto de Cristiano en los tiros libres. El portugués se resiste a explicar su técnica de golpeo para no dar pistas a los guardametas rivales

LADISLAO JAVIER MOÑINO

¿El tronco inclinado hacia adelante? ¿El punto de impacto del golpeo sobre la válvula? ¿Utilizar la parte superior del empeine? ¿Las desconcertantes trayectorias que adquieren los ultraligeros balones actuales? ¿El diseño de las botas? ¿Un compendio de todo? Desde que se erigió en un consumado lanzador de faltas en el Manchester United, se han elaborado multitud de teorías para descifrar el envenenado golpeo de Cristriano Ronaldo.

Leoni, el portero del Zúrich que se tragó sus dos lanzamientos, habla de "los efectos raros y difíciles de parar que le imprime con el golpeo que tiene" y de "los extraños que hacen los balones nuevo". "No quiero que suene como una excusa, porque la culpa fue mía, pero es cierto que la pelota hace extraños". Bravo, portero de la Real Sociedad, fue muy criticado porque en el amistoso que disputó el Real Madrid en Anoeta este verano no pudo blocar una falta del portugués y Benzema aprovechó el rechace para marcar a placer. "Me criticaron mucho mucho, pero resulta que en Dortmund, tres días después, al portero alemán le pasó lo mismo. Es muy difícil blocar esos disparos que hace", reflexiona Bravo.

Sobre los extraños del balón con el que se disputa la Liga de Campeones, su propio compañero, Casillas, echó pestes en una entrevista en As: "Lo siento mucho, pero esto ha llegado a un punto que no puede ser. El vuelo es imposible, ya se vio en la Copa Confederaciones e incluso en la Eurocopa". El balón con el que se disputa la Liga BBVA, fabricada por la competencia directa de la marca que diseña el de las competiciones europeas, "es más controlable", según Casillas. Con el que se disputa esta temporada la competición española se anunció como el balón más rápido de la historia, pero se advirtió durante su presentación que se habían eliminado las trayectorias irregulares.

"El vuelo es imposible, ya se vio en la Copa Confederaciones e incluso en la Eurocopa"

Tras someterlo a diversas pruebas en el túnel del viento se logró que su resistencia fuera de sólo 0,277 gramos y se eliminaron las turbulencias para que no genere efectos extraños. Para los que sostienen la teoría de que el balón favorece la eficacia de Cristiano, de momento, con este modelo de vuelo menos loco, no ha logrado marcar un tanto de falta.

The perfect free kick (la falta perfecta). Así bautizó la prensa inglesa el libre directo que convirtió la campaña pasada al Portsmouth. "Mi mejor gol de falta", reconoció el por entonces jugador del United. Aquella ha sido la única vez que Cristiano descifró parte del secreto de ese golpeo endiablado que vuela derecho a la portería con velocidades que rondan los 100 kilómetros por hora: "No voy a revelar el secreto porque daría una carta ganadora a mis rivales. Sólo puedo declarar que el éxito o el fracaso en el momento de ejecutar el tiro libre está directamente relacionado con la posición del cuerpo, la carrera hacia el balón y la posición del pie de apoyo. Miro la pelota, la portería y me digo: tengo la patada".

Efectivamente, la posición del tronco llama la atención. La razón es evitar que la pelota se vaya muy arriba, porque la superficie del pie que impacta con el balón se encuentra en la parte superior del empeine. Beckham, otro pateador consumado de tiros libres, inclina el tronco hacia atrás, porque su superficie de impacto es con el interior del pie y casi rozando el talón para con el fin de que el balón coja rosca.

El pie de apoyo sí es similar en ambos y se dobla como un chicle. En Cristiano es tan espectacular y echa el cuerpo tan encima de balón que Mark Hughes, técnico del Manchester City, se atrevió a vaticinarle una lesión: "Puede causarle problemas en la rodilla. Deja todo el peso, al inclinarse tanto hacia adelante, en el pie de apoyo".

Otra teoría sobre esos efectos extraños salió de un entrenador de la cantera del Sporting de Lisboa, que cuenta que, de niño, Cristiano estudiaba las trayectorias de las pelotas de ping pong. Ferguson, tan flemático como siempre, sentenció en su día: "He leído muchas tonterías sobre el golpeo de Cristiano. Nunca le he visto fijarse en la válvula. Sólo es práctica, la media hora diaria que le dedica".

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