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Cibeles se viste de números rojos

Ni la moda puede escapar de la crisis. La contención y la creatividad marcan la edición más económica de la Pasarela

ÁLEX CARRASCO

Si de tendencias hablamos, parece que el look inapelable para la próxima temporada se vestirá de números rojos: la crisis económica también ha llegado a la moda de una forma que puede afectar decisivamente a nuestro fondo de armario. "Afortunadamente, de momento en la organización de Pasarela Cibeles no hemos notado la crisis, que al estar organizada por IFEMA mantiene íntegramente su presupuesto", aclara Cuca Solana, directora del certamen.

Ni siquiera la iniciativa de inyectar dinero privado en la pasarela a través de patrocinadores privados, impulsada desde la pasada edición de la Madrid Fashion Week, se ha visto afectada por el cataclismo de la economía: "Hoy por hoy, tenemos exactamente la misma cifra de inversores privados que en la última edición, una cifra cercana a los 700.000 euros", sentencia Solana.

Capeando el temporal

Entonces, si en cuestión de servicios Cibeles no ha notado el socavón financiero, ¿a quién le toca capear el temporal? Solana responde y señala a los principales afectados: "Desde que comenzó Cibeles han pasado por el certamen más de 200 diseñadores, muchos de ellos se han quedado por el camino, incluso en tiempos de bonanza. IFEMA va a seguir ofreciendo las mismas infraestructuras, por lo que tendrán que ser los diseñadores quienes agudicen el ingenio en sus propuestas". En efecto, muchos tienden a señalar a los diseñadores de moda como meros sujetos creativos, aunque eso no es cierto. También son empresarios enmarcados por un severo sistema industrial.

El reto que plantea la directora de Cibeles ha sido asumido por buena parte de los creadores del certamen. "He tenido un conflicto entre mi parte creativa y la empresarial a la hora de crear esta colección, pero al final he conseguido un consenso, es imprescindible que sea así", puntualiza el diseñador Jesús del Pozo. Una afirmación compartida por la creadora Miriam Ocáriz, aunque no ve este proceso como algo sólo negativo. Este momento tan duro le ha brindado "la oportunidad de recapacitar y analizar mi trabajo: he condensado la creatividad, sin bajar su dosis".

Ocáriz ha dado con el rumbo que seguirán muchas firmas. Puede que la crisis meta en cintura a un sector acostumbrado al superávit: "No me atrevería a decir cómo va a reaccionar la moda ante la crisis, aunque puedo afirmar, por lo visto en el desfile de Delfín en Nueva York, que gracias al perfecto equilibrio entre lo comercial y lo creativo, ha sido uno de sus mejores desfiles", dice Solana.

Ambiente espeso

El optimismo contenido es posible que se dé de bruces contra la realidad, que está en manos de los compradores de moda, un sector poco conocido pero que al final es el que decide qué nos vamos a poner. Aitor Azúa, jefe de compras de los concept stores de Isolée templos de la vanguardia patria, plantea un panorama más inestable: "Esta crisis también traerá problemas en la producción y entrega de pedidos". La cosa se complica tanto que hasta consigue traspasar el poderoso blindaje del mercado de las firmas de lujo, que en 2008 no sólo no vivió la crisis sino que consiguió multiplicar beneficios.

Si este es el ambiente que se respira de puerta para dentro, si damos el salto internacional, las aguas están igual de revueltas. "El ambiente es bastante espeso en general, ya te encuentres en Madrid, París o Milán: se siente desconfianza", dice Azúa.

Si tiramos de hemeroteca, la última crisis económica global, a comienzos de los noventa, impuso la dictadura sobria, aburrida y práctica del minimalismo americano. ¿Volveremos a él para tapar nuestros agujeros de liquidez? Podemos respirar tranquilos, según Ocáriz: "Es un momento distinto, el mercado hoy está servido de productos básicos y de mediana calidad a un precio accesible. Ahí es difícil competir". Quedan cinco días para ver cómo encajarán las piezas del rompecabezas. De momento, la parte creativa parece que no se verá resentida.

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