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Cientos de quinceañeras mexicanas acuden a desfile de vestidos para su fiesta

EFE

Setecientas quinceañeras vieron hoy desfilar sus sueños en una pasarela que mostró en Ciudad de México las últimas tendencias de la moda en vestidos confeccionados exclusivamente para las "princesas de las quince primaveras".

El monumento de la Revolución fue escenario del "Festival Moda Lagunilla", en el que diez firmas de diseño mexicanas como Brian D' Israel, Sharon, Ramiro Murillo y Essence hicieron gala de sus cien mejores diseños ante cientos de jovencitas.

El corsé, los escotes pronunciados, la pedrería, los brillos, las estrellas, el tul, y la mezcla de colores y tonos oscuros son los componentes preferidos para la temporada 2011.

"Las niñas han cambiado mucho, ahora hay quinceañeras de todos los colores, sabores y tamaños y por eso este año presentamos diseños más atrevidos", explicó en declaraciones a Efe Claudia Villaseñor, organizadora del evento y comerciante establecida del mercado de la Lagunilla.

En ese mercado los diseñadores venden los vestidos desde 2.000 pesos (unos 166 dólares) y hasta 50.000 pesos (unos 4.166 dólares).

Según Villaseñor su costo varía de acuerdo a los acabados y a la calidad y cantidad de tela empleada, pero sobre todo, a la exclusividad del diseño.

"En el día más especial de sus vidas ser única significa todo, así que qué más da tirar la casa por la ventana", dijo.

Pero en el festejo de los quince años no todo es color de rosas. Según el diseñador David Franco el sector de la moda también se ha visto afectado por la crisis económica mundial.

En años anteriores, él vendía en temporada alta hasta 20 vestidos por semana, y ahora "con suerte" vende cuatro.

En México el festejo de quince años es motivo de lujos y derroche de dinero. Los padres de las quinceañeras de todos los niveles sociales no escatiman en alquilar una limusina para transportar a sus hijas, o en contratar un salón de fiestas y una orquesta para que acompañe a las menores durante su primer vals.

Las celebraciones suelen contar con una misa previa, y las fiestas posteriores incluyen coreografías interpretadas por la homenajeada y sus "chambelanes" (acompañantes de la joven), máquinas de humo, licor en abundancia, discursos de la familia, y proyecciones de fotografías de niñez de la quinceañera.

"Menos aún van a negarles el mejor vestido", concluyó Villaseñor.

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