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Cinco equipos y un castigo

Mendilibar esconde la convocatoria, Ángel Torres acude al entrenamiento y Lopera pide sangre

LADISLAO JAVIER MOÑINO

Entrenadores que esconden la convocatoria hasta última hora (Mendilibar); presidentes que se personan en el entrenamiento para seguirlo a pie de banquillo (Ángel Torres), o en el hotel de concentración para arengar a futbolistas al borde de un ataque de nervios (Lopera). Todo tiene cabida en el drama del descenso. Hasta los psicólogos, que al Recreativo no le valieron de nada y, junto al Numancia, ya está descendido.

Una de las más dramáticas luchas por la salvación que se recuerdan termina por decidirse esta noche. Al ataque. A la desesperada. No queda otra. Cinco equipos para evitar el único billete libre al infierno de la Liga Adelante. Y a los cinco les vale la victoria para mantenerse, lo que evita posibles tongos que otras veces se han denunciado. El duelo directo entre Betis y Valladolid permite esa combinación.

Será fútbol para hombres curtidos, aunque alguno llorará cuando se sepa jugador de Segunda. Hoy no habrá lugar para futbolistas apocados por la presión. Todo es tan solemne como trascendente.

El eco de la semana trae frases lapidarias. No hay cabida para las bromas ante los micrófonos. "Tenéis que dejaros hasta la última gota de sangre. Nos jugamos la vida", ha advertido Lopera a sus futbolistas. "Ganar o ganar", es el mensaje que ha predicado esta semana Camacho en Tajonar. "Sería muy duro perder la categoría tras ganar al Barcelona", prosigue el entrenador de Osasuna.

Camacho confía en el dejarse llevar que ha invadido el estado de ánimo del equipo de Juande desde que perdió las opciones al título. Este último sigue con su pique particular con Guti: "No viaja porque dice que le duele un tobillo".

"No espero un Madrid ni flojo ni fuerte. Dependerá de cómo estemos nosotros. Si no lo han hecho en otros partidos, tampoco creo que vengan aquí a matarse". Camacho ha ejercido él mismo de psicólogo: "En estos casos hay que mentalizar al jugador de que juegue como sabe, de que los nervios no pueden paralizarle".

Míchel también ha establecido su propio diván ante la visita a Santander, donde claman venganza por el gol de Casquero que les impidió disputar la final de Copa del año pasado. La jugada del tanto se produjo mientras Garay estaba en el suelo y los racinguistas pedían que echaran el balón fuera: "La naturalidad en el campo es la mejor terapia. Tenemos que salir sin pensar que el empate nos sirve o en el ambiente", dice Michel. El Sporting se la juega ante el Recreativo, al que apuntan las primas a terceros. Preciado no las teme: "No hay mejor prima que la nuestra: la salvación".

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