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CiU espera "sin prisas" que el PSOE mueva ficha para explorar un posible pacto

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La táctica postelectoral de CiU tras las elecciones generales de ayer será, según palabras del cabeza de lista de CiU al Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, la de "wait and see" (esperar y ver), es decir, esperar "sin prisas" a que el PSOE "mueva ficha" si realmente quiere un acuerdo con CiU.

Tras la reunión de la dirección de CiU, Duran ha comparecido con el presidente de la federación nacionalista, Artur Mas, para decir que esta legislatura será "muy importante" para CiU porque "tendrá mucho juego político", pero sabrá administrar "con inteligencia" su resultado.

Según la cúpula nacionalista, se han cumplido los tres objetivos fundamentales que se habían marcado en estas elecciones: resistir al 'tsunami' de la bipolarización entre PP y PSOE, consolidarse como la tercera fuerza política del Estado y ser decisiva en Madrid.

Aun así, y pese al descalabro de IU y ERC, Duran es consciente de que el PSOE tiene "otras alternativas" y que CiU no es la "única" que puede garantizar la gobernabilidad, por lo que la táctica de los nacionalistas será esperar a que los socialistas les vengan a buscar y digan si están dispuestos a aceptar sus condiciones, entre ellas la publicación de las balanzas fiscales, el desarrollo del Estatuto, la reforma de la ley electoral y cambios en el modelo de sociedad.

De hecho, anoche ya hubo unos primeros contactos informales entre dirigentes de CiU y del PSOE, en los que, además de intercambiar felicitaciones por los resultados, hicieron unos primeros análisis del escenario postelectoral.

Según fuentes de CiU, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba conversó con Duran y con el número seis de la candidatura, Josep Sánchez Llibre, para analizar los resultados y especular sobre la posible consecución de un undécimo diputado de CiU al Congreso.

Esta mañana, en una entrevista radiofónica, Duran ha reconocido que no ve factible en estos momentos una entrada de CiU en el nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, una opción que desde Unió se había barajado insistentemente antes de la campaña electoral pero que en CDC despertaba serios recelos.

Incluso el número dos de CiU al Congreso, el convergente Pere Macias, llegó a augurar "complicaciones" entre CDC y Unió tras las elecciones si la federación nacionalista era decisiva y estaba en disposición de negociar un pacto de legislatura con el PSOE.

Sin embargo, Duran ha querido hoy despejar dudas sobre la unidad de acción de convergentes y socialcristianos tras las elecciones y ha asegurado que quienes esperan conflictos en el seno de CiU por culpa de los pactos postelectorales se "decepcionarán".

En esta fase de negociación de acuerdos para la gobernabilidad, Duran atisba dos etapas: una primera para decidir la composición de las mesas del Congreso y el Senado y otra para explorar posibles apoyos parlamentarios para la investidura de Rodríguez Zapatero.

Los contactos con los socialistas en ambos casos los asumirá el propio Duran, que podrá delegar cuando lo considere oportuno en otros miembros de la dirección de CiU, según se ha decidido en la reunión de hoy de la ejecutiva de la federación, que a su vez será en su momento el órgano encargado de tomar una decisión sobre hipotéticos acuerdos.