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La CNMV reprende a la banca por aprovecharse de clientes

El regulador denuncia la venta de productos financieros complejos sin información

A. L.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores ha vuelto a dar un tirón de orejas al sector financiero. Quiere impedir que las entidades sigan vendiendo productos complejos sin informar de la letra pequeña, y ha remitido una carta a los responsables de bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, cajas rurales y el Fondo de Garantía de Inversiones (Fogain) para "asegurar el cumplimiento de la normativa y reforzar la protección de los inversores".

Su objetivo es poner coto a unas prácticas que "la situación actual de los mercados" han intensificado. En abril, por ejemplo, la CNMV alertó de los "elevados riesgos" de las participaciones preferentes, que en los últimos meses se han multiplicado y "pueden generar pérdidas en el capital invertido". Un mes después de lanzar esa advertencia, al ver que los bancos y cajas siguen vendiendo esos productos sin informar, el organismo supervisor ha vuelto a tomar cartas en el asunto, aunque esta vez reclama directamente al sector que no se aproveche de los clientes.

A su juicio, "se ha registrado un número creciente de emisiones de entidades financieras que se han colocado básicamente a minoristas a través de su propia red comercial". La banca necesita una financiación que el mercado de forma natural no le permite obtener, por lo que ha optado por captar recursos entre los particulares a través de instrumentos como las preferentes o la deuda subordinada, cuyos riesgos no siempre explican.

En ese contexto, para evitar que los inversores realicen operaciones sin tener presentes esos aspectos, el regulador bursátil subraya la importancia de establecer una frontera clara entre la comercialización de productos y el asesoramiento, que debe considerar tanto los conocimientos del ahorrador como su situación financiera y el objetivo de inversión, "teniendo en cuenta aspectos como la rentabilidad esperada y los costes". Es preciso, además, que las entidades cuenten con medidas de control interno.

"Las recomendaciones personalizadas deberán constar por escrito o de forma fehaciente", recuerda la CNMV, que también aconseja que la documentación que se utilice para informar de un producto esté redactada de manera "clara y breve, en lenguaje llano", con un apartado específico sobre los riesgos. Por otro lado, la institución que preside Julio Segura recomienda que la entidad conserve un ejemplar del documento firmado por el cliente, y sugiere que en el caso de productos complejos se guarde un documento adicional que recoja sus principales riesgos.

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