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Cobre con destino a China

Cae una de las mayores bandas de ladrones de este material en España

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Organizados, especializados y muy profesionales. La Guardia Civil ha desarticulado en Ávila, después de varios meses de investigación, una de las mayores bandas de ladrones de cobre que operaban actualmente en España. La intervención policial ha concluido con 77 personas detenidas, todas ellas de nacionalidad rumana.

Los agentes han recuperado 120 toneladas de este material, que en el mercado negro puede alcanzar hasta los ocho euros por kilo. También se han recuperado más de 500 herramientas y maquinaria de obra de gran valor, aún pendientes de tasación. Los presuntos delincuentes actuaban de noche por toda España. De hecho, la Guardia Civil ya ha logrado aclarar más de 100 robos cometidos sobre todo en la zona centro, Andalucía y Levante.

Las pesquisas arrancaron a principios de año, cuando varios robos de bobina de cobre en Ávila pusieron en alerta a las autoridades. Descubrirles fue complicado. La red criminal era muy extensa, así como su movilidad geográfica. El grupo estaba altamente organizado, y su estructura se dividía en dos partes. Parte de sus integrantes robaban el metal, mientras otros le daban salida de forma irregular.

Varias sedes repartidas

Un cabecilla controlaba la banda, que operaba desde sedes repartidas por varias ciudades: Madrid, Zaragoza y Toledo. Desde allí, los ladrones se desplazaban por carretera y de noche hasta los lugares elegidos para dar el golpe. Por norma general, zonas en obras y de fácil acceso.

Así, el grupo de Madrid robaba en Levante, desde Castellón a Murcia, y en buena parte de Castilla y León. Los criminales que residían en Toledo actuaban en varias provincias de Castilla-La Mancha y el norte de Andalucía. Mientras, Aragón y Guadalajara era el área de influencia del grupo situado en Zaragoza.

Antes del robo, los ladrones inspeccionaban a fondo la zona. Una red de colaboradores se encargaba de proporcionar la máxima información posible sobre el objetivo elegido. Ya con el terreno despejado, sustraían el cobre y lo ocultaban en varias furgonetas, con las que huían.

El segundo cabecilla de la banda se encargaba de vender el material en el mercado negro. Antes, limpiaba el cable. Una vez pelado y tratado, lo 'colocaba' a sus clientes.

La Guardia Civil ha comprobado que, entre los compradores, se encontraban seis chatarreros de Madrid. También algunos constructores llegaron a adquirir herramientas robadas. Incluso, en ocasiones, les llegaron a facilitar información sobre dónde perpetrar los robos.

Pero la mayoría del cobre sustraído iba a parar al exterior. En concreto, gran parte del material se exportaba a China y Alemania. Los investigadores han comprobado que la red desvió más de 700 toneladas de cobre al mercado alemán, y otras 800 a China. Las ganancias obtenidas fueron muy elevadas.

La Guardia Civil acusa a los detenidos de presuntos autores de varios delitos contra el patrimonio y receptación. La operación continúa abierta, y cabe la posibilidad de nuevos arrestos durante los próximos días.