Este artículo se publicó hace 17 años.
Compromiso y poesías para la crisis
El poeta Arturo Carrera defiende la creación como motor de cambio
Joan Canela
Sólo una editorial española ha publicado hasta el momento a uno de los poetas argentinos más importantes de su generación. Arturo Carrera, que acaba de participar en Cosmopoética: Poetas del mundo en Córdoba y que intervendrá mañana en el ciclo De poeta a poeta en CaixaFórum Madrid, es uno de los autores que definen la modernidad latinoamericana. Ha publicado más de 25 títulos de poesía y dos libros de ensayo. Entre su producción, Tratado de las sensaciones, de 2001, fue editado en España por Pre-Textos.
Heredero de la tradición barroca latinoamericana, los recuerdos de la infancia y la música para niños son algunos de los ejes que traman su obra. El propio Carrera describe su poesía entre dos momentos: sobre la muerte de su madre cuando tenía un año de edad y un segundo momento, cuando muere su padre, a los 17. Dos periodos marcados por la tragedia: "La poesía tiene mucho que ver con la ausencia", explica el poeta, nacido en Pringles, en la provincia de Buenos Aires, en 1948.
La generación de Carrera se fracturó por la dictadura militar. Entre 1973 y 1984, el poeta abandonó la escritura, por miedo a la desaparición. "Todo era peligroso en esa época porque todo lo que no se entendía se convertía en sospechoso y era considerado como comunista". Dice que no desapareció porque no tenía teléfono, entre otras cosas, que se utilizaba para ubicar a los enemigos de la dictadura. Carrera no volvió a publicar nada hasta mediados de los años 80.
Los poetas y la crisis
Carrera cree en la creación. Por eso montó un taller de escritura poética para impulsar las nuevas voces de la poesía argentina. Él cree que sí, que el arte puede cambiar las cosas en tiempos de crisis: "Hay algo central en la economía que no es el dinero sino el dolor. La poesía, en cambio, es esperanza. Así que los únicos que podrían salvar la economía en estos tiempos de crisis son los poetas, no los economistas", asegura.
Pero el compromiso no está en la poesía, sino en el poeta, aunque estemos "totalmente deshumanizados". La poesía no puede estar alejada de la vida, pero el autor nunca debe esconderse en su obra: "Todos tenemos que tomar partido", concluye.
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