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El Congreso de EE.UU. inicia una breve sesión bajo la amenaza de "precipicio fiscal"

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El Congreso de EEUU inició hoy su breve sesión legislativa antes de fin de año con la mira puesta en cómo conjurar el "precipicio fiscal", mientras el presidente Barack Obama buscó el apoyo de líderes empresariales y sindicalistas a su agenda de reducción del déficit.

Los legisladores, tanto los que ganaron como los que perdieron su reelección en los comicios del martes pasado, regresaron a Washington por primera vez desde septiembre con una abultada agenda para los 16 días laborales antes de fin de año, en una sesión que se conoce en inglés como "lame duck".

Su máxima prioridad es conjurar el "precipicio fiscal" previsto para el próximo 1 de enero y que, sin un acuerdo para reducir el déficit, desataría una subida de impuestos y recortes masivos en el gasto público.

Esa volátil combinación de impuestos y recortes fiscales tendría un costo de al menos 500.000 millones de dólares tan sólo en 2013.

El temor, según los economistas, es que la falta de un acuerdo pueda sumir a Estados Unidos en una nueva recesión en 2013.

El presidente Barack Obama, que durante la contienda electoral se mostró como el defensor de la clase media, ha convocado para esta semana reuniones con líderes empresariales, sindicalistas y representantes de la sociedad civil, en busca de su apoyo a la prórroga de recortes tributarios para la clase media.

Pero, pese a la objeción republicana, Obama insiste en que esos recortes, instituidos en 2001 y 2003 durante la presidencia del republicano George W. Bush, sean sólo para quienes ganan más de 250.000 dólares anuales y que los más ricos paguen más impuestos.

A la salida del encuentro con Obama, varios de los líderes indicaron hoy que el mandatario renovó su compromiso por defender los recortes tributarios para la clase media.

En ese sentido, el presidente de la federación sindical AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que los sindicatos están "muy comprometidos" con que se preserven esos recortes para la clase media "y el presidente (Obama) también lo está".

Asesores de Obama indicaron que éste prevé realizar una serie de encuentros en todo Estados Unidos, tras la festividad del "Día de Acción de Gracias", el próximo 22 de noviembre, para promover su plan contra el "precipicio fiscal".

Mañana Obama dará su primera rueda de prensa desde que ganó la reelección para delinear sus prioridades para lo que resta de 2012.

Obama recibirá en la Casa Blanca a los principales líderes demócratas y republicanos del Congreso el próximo viernes, con el objetivo de lanzar formalmente las negociaciones fiscales.

Las presiones también vienen de grupos como la Cámara de Comercio de EEUU, cuyo presidente, Tom Donohue, ha advertido en una columna de opinión que sin un acuerdo aumenta "el potencial para el caos en la Bolsa y los mercados financieros".

En la larga lista de asuntos pendientes ante el Legislativo, figura el ahora denominado escándalo de "Petraeus-gate", tras la súbita renuncia del director de la CIA, David Petraeus, debido a un adulterio con su biógrafa, Paula Broadwell.

Los legisladores, tanto demócratas como republicanos, exigen explicaciones sobre la demora del FBI en informarles sobre el escándalo sexual en ciernes que, a su juicio, pudo haber puesto en riesgo la seguridad nacional.

Por otra parte, cinco comités del Legislativo iniciaron hoy reuniones o audiencias a puerta cerrada con funcionarios de alto rango del Departamento de Estado sobre las circunstancias que rodearon el atentado contra el consulado de EEUU en la ciudad libia de Bengasi.

La única audiencia pública será el próximo jueves en el Comité de Relaciones de la Cámara de Representantes, a la que no asistirá la secretaria de Estado, Hillary Clinton, como estaba previsto, porque está de viaje.

Petraeus debía comparecer el próximo jueves a sendas audiencias a puerta cerrada de los comités de Inteligencia en ambas cámaras del Congreso, pero lo hará en su lugar el director interino de la CIA, Mike Morell.

Los legisladores, insatisfechos con lo que perciben como cambiantes explicaciones de la Casa Blanca sobre los sucesos de Bengasi, no descartan obligar a Petraeus a dar testimonio mediante una citación judicial.

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